domingo, 28 de abril de 2013

HERALDO DE TIEMPOS NUEVOS



HERALDO DE TIEMPOS NUEVOS

©Giuseppe Isgró C.


Era una mujer de un poco más de treinta años, delgada, erguida, con actitud serena y de exuberante dignidad; caminaba con paso firme y sosegado, reflejando una absoluta seguridad en sí misma, así como una gran lucidez en la expresión de su pensamiento.
Irrumpió con voz de trueno, en aquella plazoleta, de la ciudad que casi alcanza su cuarto centenario, y que aún refleja el genio arquitectónico español, en América.
El lugar se encontraba con poca gente, pero estaba ubicado frente a la sede de uno de los organismos oficiales de la ciudad.
 En su mayoría, quienes allí se encontraban eran personas sencillas, de las que parecieran no tener trascendencia alguna, y sin embargo, la tienen.
Muchos de aquellos seres pertenecían a aquel mundo destinado a transformarse. Pero, como siempre ocurre, frente a los cambios que exigen un esfuerzo extra, se resisten a adaptarse a la nueva realidad, bajo la égida de la ley del progreso. Empero, surgen nuevos estados de conciencia. Caso contrario, la ausencia de adaptación implicaría salir de escena y dar paso al nuevo grupo de líderes, que en cada época emerge.
Decía un prudente filósofo, con aguda sabiduría, que cada nueva generación que emerge trae sus respectivos líderes, y maestros. Podría decirse, también: Todo líder, en cada época, trae sus propios seguidores. Por eso asombra que, virtualmente, en poco tiempo, tantos seguidores se identifican con sus respectivos líderes, y uno se pregunta: De dónde salió tanta gente que piensa igual?
Mirándolo desde la perspectiva de la Meta-Historia, cabría una pregunta: Durante cuántos ciclos de vida, en el planeta tierra, esos líderes y seguidores, han actuado conjuntamente? Esa es una de las razones por la que se dice que la historia se repite. Y esos líderes y seguidores, no han actuado, ya, en otros mundos antes de venir a la tierra?
Los tiempos cambian, sujetos a un plan universal, que a su vez se rigen por un pensum invisible en la dimensión física del planeta, pero no menos real visto desde la perspectiva espiritual.
Esa es la razón por la que Louis Pauwels, en “El Almuerzo del Súper Hombre”, sugería que, “en un universo sin límites era preciso tener un pensamiento abierto”
El río del progreso conduce sus aguas al mar de la unidad universal, en que se gestan nuevos estados de conciencia. Pero, se trata de una conciencia libre, siguiendo los cánones del libre albedrío que el Creador Universal imprimiera en ella, como atributo divino.
Empero, ningún atributo se rige con independencia de los demás; todos coexisten en armonía y se expresan con el lenguaje de los sentimientos inherentes a los valores universales, como guía en los actos humanos.
Los valores universales, son la expresión de los atributos divinos, cuya fuerza de empuje es como el río, que al anteponérsele un dique, por delante, e ir acumulándose sus aguas, detrás dél, llega un momento en que su potencia, concentrada en ese punto, alcanza tal magnitud que lo rompe. Entonces, el libre fluir de las aguas se asemeja al del progreso, y éste está plasmado en la ley cósmica, por el Ser Universal, que rige todas sus vertientes y variantes, en el eterno retorno.
Aún quienes parecieran ser los enemigos del progreso, son utilizados como instrumentos por la ley divina y los regidores universales, en el lugar y obras en que puedan ser útiles, y ninguno de ellos, lo percibe conscientemente. .
Es el mecanismo de la propia ambición, que Dios puso dentro de cada ser, el que le impulsa a la realización de grandes obras, que cada quien cree que son propias. Empero, en realidad, cada uno es un obrero cósmico, en infinitos niveles de realizaciones. Lo que cada quien recibe, por su trabajo, es el salario cósmico. Pero la obra es de Dios; Él nos da la oportunidad de realizar el trabajo, y crecer, de acuerdo con nuestra capacidad de asunción de responsabilidades.
Acumular en un mundo de abundancia, para qué? Para ir cargado como un camello, en vez de ir liviano como un águila?
Perpetuarse en el poder, como lo vemos en todos los niveles ejecutivos, en gran número de instituciones, y países, no es sino una forma de estancamiento, donde por un lado está el líder que asume su rol con ansías ilimitadas de dominio, y por el otro, las grandes masas que gustan de las migajas del festín. Por un lado están los “seguidores”, mientras que por el otro lado de la cadena, el que se cree su perenne líder. Pero no hay diferencia, cada uno es esclavo del otro, y viceversa; es preciso darse cuenta de ello.
Pero, cada ser cumple el rol que le asignara la divinidad, por la ley de afinidad. Entre los integrantes de las grandes masas, pocos son los que quieren asumir retos significativos en beneficio de la colectividad. Le gusta más el rol de seguidores; y también, la “papa pelada”.
Hoy en día se prefiere hablar de líderes principales y líderes cooperantes. El primero prepara a los segundos para que, en todo tiempo, cualquiera le pueda sustituir, por cuanto, en todos, por encima del interés personal prevalece el del grupo. Al darles paso a los cooperadores a que asciendan, también lo puede hacer el dirigente principal.
Sólo aquellos que son capaces de asumir grandes objetivos de responsabilidad social, que tienen una visión que trasciende a la de la generalidad, y se preparan, pueden ejecutar lo pensado, sin importar el esfuerzo que amerita. Emergen como líderes, en cada época, y van realizando los objetivos cósmicos que se les delegan.
Pero, esos líderes situacionales van emergiendo con naturalidad; son, sin saberlo, instrumentos de ese orden cósmico, regido por la ley de afinidad.
La ley de afinidad, es la rectora, y ordenadora, del universo. Ubica a cada ser en el orden perfecto que se corresponde, exactamente, con su suma existencial.
Es decir, mediante la ley de afinidad, cada ser se encuentra en el lugar correcto, en el tiempo adecuado, haciendo lo que le compete, o dejándolo de hacer. Y cuando le toca cambiar de lugar, por su nuevo saldo existencial, tiene que hacerlo, y lo efectúa, automáticamente, porque nadie puede resistir a la fuerza ordenadora del progreso universal. 
Ese progreso, en cada época tiene sus heraldos, que van anunciando las buenas nuevas de la  edad de oro respectiva. Ellos señalan los cambios que se avecinan, los asuntos obsoletos que hay que dejar de lado, y las virtudes que hay que cultivar, como plan de vida ceñido al orden divino.
En la medida en que las grandes masas eleven sus niveles de conciencia, irán apareciendo los líderes acordes.
De qué serviría tener, ahora, líderes del tipo de la nueva edad de oro, que emergerán dentro de treinta mil años, si nadie les seguiría en esos niveles de realizaciones tan avanzados? La naturaleza no da grandes saltos. Quién puede imaginar los estados de conciencia que se tendrán dentro de treinta mil años? Empero, qué representan treinta milenios? Menos que nada, en la eternidad.
Los poetas, maestros, articulistas, líderes, empresarios, madres, y los guías espirituales que inspiran, además de Dios, que realiza su trabajo en la conciencia de cada ser, cada uno en su respectivo rol, es un heraldo que anuncia los nuevos tiempos. Algunos ven más lejos que otros, y Dios en grado infinito, pero cada quien ve el lugar en donde deberá dar el siguiente paso, o anunciárselo a los demás.
El mecanismo de las propias necesidades, de los deseos y de la ambición personal, canaliza la energía creadora que representa el poder potencialmente infinito de cada ser, en los cuatro reinos naturales, en una eterna polarización.
La ley de la Justicia es la eterna guardiana del orden universal, y quien lo ejecuta es la de Afinidad, de acuerdo a la suma existencial de cada ser: es el resultado de la siembra y recogida, de la causa y del efecto, de los actos y sus consecuencias. Es decir: acción y reacción.
Por eso, a quien esto escribe, le llamó la atención aquella mujer erguida, de voz de trueno, que caminaba del extremo norte al sur de la plazoleta, arengando a quienes se encontraban allí, escuchándole. Ella emitió las críticas que presuponen un cambio de sistema que el tiempo va dejando en la obsolescencia. Anunciaba, en pequeña escala, la nueva edad de oro, cual poeta y antiguo heraldo de aquella Grecia que por el influjo de Homero, tan largo esplendor vivió.
Pero, esos antiguos heraldos siguen siendo potentes faros de luz: Homero, Platón, Séneca, Cicerón, Lao Tse, Sidharta Gautama, Confucio, Pantajali, Plutarco, Al Gazzali, Ibn Arabi, Rumi, Cervantes, Allan Kardec, Benjamín Franklin, Victor Hugo, Amalia Domingo Soler, Concepción Arenal, León Denis, Ernesto Bozzano, José Mazzini, Tagore, Gandhi, Alexis Carrel, Paúl Brunton, Napoleón Hill, e incontables otros.
A lo lejos, los incondicionales de los viejos sistemas que como avestruces esconden su cabeza en un hueco de la tierra, y en vez de de proyectar su pensamiento en un mundo abierto, cuales lacayos, repetían: -“Viva el Príncipe”.
Una joven, acompañada por su asesor, iba caminando con paso rápido por la plaza, para llegar a tiempo a una oficina gubernamental, les decía: -“Dejadle tranquila; dejadle tranquila!”.
Algunos se mofaban de la mujer que fustigaba exhortando al cambio, al cultivo de la virtud, anunciando mejores tiempos por venir. 
Pero ella, inspirada, serena y confiadamente, al igual que un jefe victorioso en el campo de batalla, o un científico en su laboratorio, recorrió de punta a punta la pequeña plazoleta, la que, precisamente, tiene por nombre el que marca una época gloriosa en los anales de la historia. Omitimos mencionarlo, pero podría ser cualquiera relativo al propio terruño.
Al llegar al extremo sur de la plaza, aquella mujer de voz de trueno, equilibrada, con dignidad y  aureola luminosa de quien sabe que está siendo, en ese momento, una profetisa, arremetió con mayor fuerza aún. Su arenga era, a la vez, una amonestación, y una exhortación para recorrer la senda virtuosa del progreso. Ella parecía anunciar ese nuevo Contrato Social, al estilo de J. J. Rousseau, que los tiempos demandan a grandes voces y que pronto, alguien habrá de estructurar.  
Recordemos lo que Don Quijote le dijo a aquellas dos damas de vida “fácil”, en la venta en que hizo su parada Don Quijote, en su primera salida:
-“Cuanto una digna mesura es virtud en las hermosas damas, la risa que de leve causa procede es mucha sandez; no por esto os amonesto, sino que os lo digo solo por el deseo de que seáis de ánimo benévolo hacia mi, que el mío está imbuido de la total voluntad de serviros”.
Cuanta elevación de pensamiento en Don Quijote. En ese aforismo del segundo capítulo del Quijote comenzaba a plasmarse el genio inmortal de Cervantes, expresando una eterna sabiduría de manera inigualable.
Luego, Cervantes agrega: -“El lenguaje no entendido por las señoras, y el aspecto de nuestro caballero, acrecentaban en ellas la risa,….”. En aquella plazoleta, algunos seguían diciendo: -“Viva el Príncipe”. En su respectiva ciudad, cada quien encontrará un espécimen que se le asemeje, -al Príncipe-, por cuanto es natural que así sea.
Cualquiera diría que esa mujer de la cual se mofaban esos humanos que allí escuchaban, lacayos, algunos, de subalternos intereses, de que era alguien que precisaba se le apretase alguna tuerca en su mente.
Pero, para alguien que sabe ver las señales que los tiempos traen, un heraldo en movimiento jamás anda solo; es como el primer paso detrás del cual siguen muchos otros, ad infinitum.
Frente a la acción pedagógica de la Divinidad, en la conciencia, no hay nadie que pueda resistir por largo tiempo. Pero, la Divinidad actúa simultáneamente en la conciencia de todos, y gran número de personas, al mismo tiempo, asumen su rol inherente, y se transforman en heraldos de nuevos tiempos. Pero, el mayor heraldo es Dios. Cada ser presta su voz, pero el pensamiento expresado es el de la Divinidad. Por eso decimos: -Es un heraldo, o poeta, inspirado por Dios; o, por los guías espirituales; o, por cada ser, desde la dimensión espiritual, o encarnado en desdoblamiento, o proyección, en los cuatro reinos naturales. Interactuando, también, un reino con otro, ya que todos son cooperantes entre sí, y cada ser es una expresión de la divinidad, en cualquiera de sus manifestaciones.
Cada quien enrumbará sus pasos, oportunamente, a un mejor puerto, donde abrirá la puerta de la nueva edad de oro, en su respectivo nivel de conciencia.
Emergerán Nuevas Acrópolis, y escultores como Fidias, o Praxiteles, que harán brotar un nuevo Partenón, en cada época.
Con el tiempo, en vez de Fidias se llamará: Miguel Ángel, Augusto Rodin, y con muchos otros nombres, pero su genio portentoso, su inmensa capacidad de trabajo y visión, crearán obras trascendentales.
La majestuosidad de sus obras despertará la admiración de la gente en incontables siglos, pero el pensamiento que le es inherente, será un potente faro de luz, que guiará a las nuevas generaciones.
También los artistas son heraldos de los nuevos niveles del pensum cósmico.
Emergerán, también, nuevos personajes equivalentes a: Pericles, Alejandro Magno, Ptolomeo I Soter, Mahoma, Abderramán III, Lorenzo El Magnífico, y tantos otros, que utilizarán a esos genios preclaros en la creación de las obras que simbolizarán, precisamente, esos estados de conciencia elevados hacia donde está enrumbada la humanidad.
La Luz ilumina los horizontes humanos. No se trata de entablar una contienda encarnecida con la oscuridad, o contra quienes, erróneamente, pudiesen pretender de mantenerla, contra corriente.
De lo que se trata es de enfilar la proa en sentido del Este, por donde, cada mañana, sale, nuevamente, el sol. Luego, seguirlo en su trayectoria, y al llegar la noche, descansar, para recuperar las fuerzas.
Empero, al llegar la noche, hay otras clases de luces, que, también, evacuan la oscuridad: la eléctrica, el estudio, la meditación, la reunión con quienes saben más, para aprender, y un sinnúmero más, a la medida de cada quien, en cualquier lugar y condición.
 Pero, la más importante de todas, es la luz de la divinidad que emerge en la conciencia. Es la de los valores universales: el amor, la prudencia, la justicia, la fortaleza, la templanza y la belleza, que guían a cada ser por el camino de una vida virtuosa, y feliz.
La conciencia de cada ser, en los cuatro reinos naturales, es una réplica exacta de la de Dios. En ella aflora, incesantemente, la luz que alumbrará los nuevos tiempos por venir.
Cada quien, por propia conciencia, vuelve, en nuevos ciclos de vida, para enderezar los tuertos que antes hiciera. Es el ideal de Don Quijote que en todo ser ve la magnificencia de la Divinidad. Por ejemplo, en aquellas mozas de vida “fácil”, él contempla damas virtuosas; en el ventero, al gobernador de un famoso castillo; en su rocín, el mejor de los caballos del mundo, y en todo, guiado por los preceptos de la Orden de Caballería, cuyo rol había asumido: -además de no hacer daño alguno a nadie, le animaba el anhelo de servir, y realizar la mayor suma de bien posible.
Los mismos “enemigos” de la luz, serán los difusores de la misma, en tiempos futuros. Nadie puede escapar al destino que la persona misma pusiera en movimiento, por la ley cósmica. Quienes ahora dilapidan las arcas del tesoro público, a nivel mundial, dentro de una “legalidad” que pareciera inobjetable a la vista de todos, frente al esquema de la divinidad, que utiliza una balanza más fidedigna, y una percepción más preclara, tanto para premiar como para ordenar la compensación inherente, la Justicia le “impondrá” venir a llenar las arcas que antes vaciaran y a usarlas con mayor prudencia.
Cuántos siglos de “servicios compensatorios” implican el resarcimiento del indebido uso de los recursos públicos, o ajenos? No importa, será un tiempo suficiente para el aprendizaje, y la compensación. Los regidores cósmicos se aseguran, de esta manera, un recurso humano que se le coloca bajo su dirección, en la realización de las obras a ellos encomendada. Quién podría dudar de la sabiduría de la Divinidad?
Todo se encuentra en un perfecto orden. En un mundo que pareciera ser un caos, se percibe, sin embargo, el efecto ordenador de la naturaleza, que, en el tiempo perfecto del sincronismo universal, va estableciendo la armonía de la Divinidad.
El cambio empieza con la expresión de nuevos estados de conciencia.
Por eso los heraldos, con tiempo, vienen a advertir sobre las obsolescencias que precisan cambios de rumbos, y anuncian los nuevos.
Son, los heraldos, los instrumentos inspirados por la  Divinidad, cuya voz alerta coercitivamente para reorientar el sentido existencial.  
Representan el mensaje visible inspirado por un entorno invisible que vigila, dirige y corrige.
Ningún pensamiento y acto, pasan desapercibidos frente a esa dimensión espiritual que lo ve todo.
Es alentador saber que nuevos heraldos siguen emergiendo, según los tiempos, y en cada era. Para muestra basta un botón. Esa mujer, como mensajera, preanuncia a muchos otros, en idéntico rol, en cada rincón del mundo.
Nuevos poetas elevarán su canto para despertar las conciencias, y señalar nuevos caminos. Los ideales esbozados por los maestros de la Patria, son faros luminosos. Ellos vieron antes lo que hay que realizar ahora. He aquí la importancia de leer a los grandes pensadores, a los poetas y a los ensayistas.
Son tiempos de cambios que anuncian la nueva edad de oro. Cuánto trabajo por delante, cuántas alegrías que disfrutar! Cuántas páginas en blanco esperan ser llenadas con excelsas obras!
Saludamos a esa mujer valiente de la plazoleta, y les damos las gracias por la gesta heroica que su acto representa, en una época en que la gente pareciera estar pasiva. Son tiempos de calma creadora que esperan el toque de la trompeta que anuncie el tiempo de la acción fecunda.
Heraldo, o profetisa, simboliza la apertura a esos tiempos anhelados a los cuales habrá que aportar la propia cooperación y concurso. A no dudar, el mundo mejor que todos anhelamos es ya una realidad en los planes cósmicos. Ahora, manifestémoslo a partir del pensamiento creador, como lo hiciera la heraldo de nuestro relato. Expresemos nuestra gratitud a la Divinidad por su inefable bondad plasmada en la Ley Cósmica, y en la conciencia de cada ser. 
Adelante.

sábado, 27 de abril de 2013

EL LOBO Y LOS CORDEROS





EL LOBO Y LOS CORDEROS

©Giuseppe Isgró C.


     Cuentan que cierta vez, habiéndose comido una loba a un cordero, de los dos que amamantaba una obeja, con la prisa con que salió corriendo dejó en el lugar a su lobito, quien, por ser muy pequeño y no saber, aún, que era un lobo, se quedó, juntándose con el cordero remanente.

Lo extraño del caso es que, la obeja madre, quién sabe por cual razón, lo adoptó y amamantó como a su hijo. El lobito creció junto con los demás corderos del rebaño, en la montaña. Era un rebaño  salvaje por haber sido abandonado por sus dueños hacía ya mucho tiempo, quienes por su avanzada edad, se fueron a la ciudad y jamás volvieron al campo. Cosas que suelen ocurrir.

Ahora bien, los corderos se acostumbraron a ver crecer junto con ellos a lobito, que ya, para ellos, era un cordero más. Quizá era como el patito feo del grupo, pero, en fin, nadie lo discriminaba.

Como grupo social, cada rebaño tiene su jefe. El lobo, poco a poco, en una acción constante, fue aniquilando a todos los virtuales jefes del rebaño, y por supuesto, se llevó por delante, en primer lugar, a los jefes de turno que ya eran de edad avanzada; hasta quedarse como jefe absoluto.

Dado que el lobo era fuerte, astuto y con los colmillos afilados y con garras poderosas, el rebaño  se sintió seguro y protegido con un jefe tan fuera de serie.

Lo cierto del caso es que creó una gran expectativa el lobo camuflado de cordero.

Pero, en fin, lobo es lobo aunque se vista de cordero; o, aunque haya crecido creyendo que lo era.

Lo cierto del caso es, que, gradualmente se fue percatando de que el instinto de lobo le hacía apetecible comerse a los sabrosos corderos del rebaño. Pero, su sentido de lealtad le creaba cierta resistencia.

Un día que se decidió en dar un golpe de gracia, trató de acorralar a un cordero que se le había quedado rezagado, cuando un grupo de corderos de edad avanzada fue en su ayuda, y el lobo, que en realidad se creía cordero, salió corriendo huyendo del rebaño, y tanto fue lo que caminó que llegó hasta lo más profundo del bosque, donde una manada de lobos salió a atacarlo por su acentuado olor a cordero. Pero, pronto reconocieron, por su forma exterior, al lobo. Lobo reconoce a lobo en cualquier lugar y circunstancias. Se le acercaron, lo huelen, y el lobito, que ya no lo era tanto, porque había crecido bastante, se encontraba atemorizado.

Fue entonces cuando el jefe lobo, le preguntó:

-Por qué tienes miedo? Tú eres un lobo como nosotros y te acogemos como a un miembro de la familia.

El lobito, encontrándose a gusto con los lobos, sus congéneres, le cuenta su vida con los corderos: sus andanzas y la manera en que le corrieron del grupo por querer comerse a un corderito.

El gran lobo jefe se rió; su risita era socarrona, luego le dijo:

-No lo puedo creer, lobo corriendo por miedo a los corderos.

Acto seguido, agregó:

-Nosotros te enseñaremos las antiguas artes de la guerra y de la cacería, de nuestros antepasados los lobos, que hemos practicado en incontables generaciones. Descubrirás que la maña vale más que la fuerza. Volverás a tu antiguo grupo y le harás ver que eres un cordero arrepentido, quienes volverán a aceptarte como su jefe absoluto, y luego, haciendo discurso de loco, te creerán tal y, poco a poco, uno a uno te los irás comiendo y tendrás comida para los próximos 40 años. Te irás comiendo a los de más edad, primero, y luego a los más jóvenes; creerán, engañados, que eres su protector al decirle que aquellos corderos eran unos corruptos y oligarcas, que era preciso exterminarlos a todos. Estos miembros jóvenes de tu rebaño crecerán como si tú fueses su protector, y ellos te proporcionarán tu sustento mientras vivas.

Dado que tienes un rebaño muy grande, tú nos facilitas, ocasionalmente, algunos corderos, y nosotros, a cambio, te daremos tecnología bélica, políticas para sustentar tu liderazgo, modelos de leyes que ya han sido probadas como efectivas; te facilitaremos lobos entrenados para ir controlando a los corderitos más avispados, y con el cuento de ayuda recíproca, te daremos el apoyo que necesitas para sustentarte, y sobre todo, protegerte del Gran lobo del norte, que es un voraz devorador de rebaños; de los grupos de occidente, donde conviven tres o cuatro bandos de lobos, cada cual más “lobo” que el otro. Son tan sofisticados y hábiles, que a los más astutos hay que ganárselos para la causa, mandándole de vez en cuando algunos corderos y a las demás manadas de lobos del continente que no son tan fuertes, le darás alguno que otro cordero, de manera que, cuando tú te quites la mascara de lobo cordero, permitirá que ellos, por los favores que te deben, te sigan reconociendo como lobo cordero-benefactor, y aún viendo tan torva la faz de lobo temible que eres, te reconocerán como jefe legítimo y te crean su amigo. Afirmando que eres un cordero, pero el jefe de todo el continente en que se encuentra tu rebaño, te llegarán a creer. Con la repetición suficiente, todo se llega a creer. Pero, siempre se paga un costo cuando lo afirmado no se corresponde con la verdad. Es bueno recordarlo!

Poco a poco, mijito, hasta el mismo mundo se te quedará pequeño; inclusive, hasta vas a querer competir con el papá upa. Pero, allí no tienes nada que hacer; ese será siempre el jefe del universo y tiene la horma para cada quien. Si le buscas, le encontrarás. Pero, no temas, Él te buscará a ti, en el tiempo perfecto que conoce bien en el eterno ahora.

El lobito escuchaba extasiado las sabias enseñanzas del gran lobo jefe. Por algo éste se había mantenido por 40 años, o más, en el poder, y por los vientos que soplan, y su buen estado de fortaleza, otro tanto quisiera estar. Habían transcurrido ya unas cuantas lunas llenas desde que se erigió en jefe absoluto, por eso sus barbas blanquecinas les hacían ver como un lobo venerable y sabio. En verdad que no era cualquier cosa…

Lobo viejo y lobo joven elaboran un plan para apoderarse del gran rebaño de corderos.

Escogió de guardaespaldas a unos corderos fuertes, quienes tenían un gran ascendiente en el rebaño; por todas partes iba con ellos escoltado. Adoptó el lema de un antiguo cordero que, en la larga trayectoria histórica de los corderos era considerado uno de los genios corderiles más importantes de todos los tiempos. (Se le denominaba El Libertador). 

Hablando con el lenguaje y el mensaje de tal genio fue acaparando la atención de las masas, y el temor de los corderos más avispados que no se comían el cuento.

Uno a uno se los metió en el bolsillo a todos. A unos ofreciéndoles villas y castillos; a otros cargos, a algunos más lo que se le antojara, y a la casta más poderosa, poder y los valles más fértiles, para su propio gozo.

El lobito conquistó el rebaño y lo sometió a sus fines, incondicionalmente. Le fue comunicando, gradualmente, los proyectos que se propone desarrollar en el tiempo, que significa todo el tiempo que Dios otorga en cada ciclo de vida, mientra su voluntad lo permita, ya que el tiempo de Dios es perfecto: tiene su hora, su minuto y su segundo; su inicio y su término. En el instante preciso la noche muda en día, y ya el día no es más noche mientras dura el día. El murciélago se retira a su oscura cueva tan pronto como amanezca. Y, amanecerá!…. Alguien lo duda? Y volverá a oscurecer, también. Acción-reacción; noche-día; oscuridad-luz: la eterna polarización hacia Dios. En el camino todos se van purificando para trascender el velo y ver a Dios cara a cara. Es eso posible? Quién lo sabe?

Pero, lobito, ahora ya en su rol de jefe grande, le dijo que requerían muchas leyes nuevas para gobernar el rebaño en la Nueva República totalmente en vía de reestructuración. Una a una las fue cambiando todas al estilo de los grandes legisladores que creían, acertadamente, que la mejor manera de educar era por medio de las leyes. Claro, Licurgo, Solón, Servio Tulio, Justiniano, Alfonso X El Sabio, Napoleón, entre otros, eran grandes legisladores, a las pruebas uno se puede remitir. Los resultados son los que hablan y dictan el veredicto, después de ejecutada la obra. Pero, aún cuando los resultados están por verse,…. Quién podrá decir que el astuto lobo sea un gran legislador, o en verdad, un buen líder? Es un gran estadista, a su manera; de eso no existe duda alguna. Hay que esperar, no obstante, pero el buen día empieza por la mañana, aunque al atardecer se puede acomodar. Entre la aurora y el ocaso, hay mucho trecho y pueden ocurrir muchas cosas a favor o en contra, del uno o de los otros. Pero, en la naturaleza, todo busca un fin positivo aún en sus aspectos, aparentemente, menos favorables. Dios escribe derecho con letras torcidas. Por eso es Dios. Sabe lo que hace, o lo que hizo, en la Ley Cósmica.

Pero, por estas leyes, que lobito iba promulgando, fue destruyendo a los rebaños de los verdes valles, de apetitosos pastos, y a los demás los fue llevando por áridos terrenos, donde lobito tuviese medio debilitados a los corderos más fuertes, y a los jóvenes irlos adoctrinando de manera que, no conociendo otras realidades, estuviesen conformes con ir sobreviviendo con lo que alguien llamó: -”El mar de la felicidad”. Usted lo entiende? En las propias narices tenía el paraíso terrenal. Recordemos que hasta Colón, en la época del descubrimiento de América, denominó a ese valle: “Tierra de gracia”.

Como un lobo ubicado en un lugar equivocado, el de los mansos corderos, puede trastornarle el feliz devenir de la vida a millones de corderos, quienes en cada época esperan a su líder cordero. Siempre aparece el líder de acuerdo con el rebaño, es decir, el que éste se merece. Este rebaño en cuestión siempre ha merecido un buen líder y los ha tenido; volverá a tenerlo; pero, mientras Lobito tenga aliento no se dejará escapar fácilmente la presa. Tiene una viveza que supera a toda la que alguien se pueda imaginar. Cuando los demás van, él viene ya de regreso. Su capacidad de trabajo es inmensa. Sin duda Dios le creó robusto, fuerte, incansable, buen comunicador, sabe parlotear y la gente le escucha; subyuga, y la gente espera. Unos se van; otros, las mayorías, se quedan.

Los corderos, al fin desengañados, miran con afán donde estará el cordero que tenga el poder suficiente para –en juego limpio y despliegue de inteligencia- desplazar a este lobo que ya no es tan lobito y se quitó la careta. Pero, en la historia de los corderos, este rebaño siempre ha superado sus pruebas más duras y menos fáciles. Hay ejemplos múltiples que cada quien puede ver en los libros de historia patria.

Líder que sigue rumbo inconveniente, los seguidores no le acompañan mucho tiempo, adoptando el consejo de Salomón, quien dijo, haciendo gala de su prudencia: -“No te pongas en camino con audaz ya que corres el peligro de perderte con él”.
Ya hoy, el rebaño sabe que el lobo no es cordero, y el lobo, que es lobo. Empieza la batalla. Podrá un solo lobo con todos los corderos? Podrán todos los corderos con un solo lobo? El tiempo lo dirá.

Cordero, prepárate para la más importante acción de tu vida. Asumir el rol de construir la patria que soñaron los padres de la Patria. Ahora te toca a ti. Contigo es la cosa. No te hagas el tonto. Asume el reto y triunfa.

Es preciso buscar el líder cordero que tenga claros los ideales, y esté imbuido de la ética corderil, para que conduzca al rebaño a la mayor suma de felicidad y bien posibles, de verdad, verdad. Dale.

***

Este pequeño cuento lo escribió, el autor, la tarde del 19 de diciembre del año 2000. Ahora, tal como fue redactado, sin cambios, se incluye aquí, por el probable mensaje, o percepción intuitiva que pudiese contener mirando al futuro.
El gran secreto que desde muy antiguo se conoce es el de: compartir las cosas buenas de la vida de manera justa y equitativa.

En el momento en que un líder se esmera en buscar el bien de todos, todos les siguen ad infinitum. Pero, el Gran Líder ad infinitum es, únicamente, Dios. De todos los demás, Dios los va usando, para sus fines providenciales, a unos para unas finalidades; a otros, para las que correspondan, por la Ley Cósmica.

El líder que Dios permite que emerja, por la inherente situación existencial, define al grupo, en un momento dado y la experiencia que precisa, como medio de aprendizaje.

No hay líder “inadecuado” que alguna labor buena no cumpla, solo que es poco fácil verla antes de tiempo.

Líder es líder donde lo pongan, pero, lo que permite calificarlo son los resultados. A veces un líder aparentemente “ineficaz”, en la opinión de algunos, puede resultar un gran benefactor para todos. De qué males mayores no evita un mal menor? Alguien puede saberlo?

Demos gracias de que las cosas son como son, y no peores. O, acaso las cosas no suelen resultar mejores de cómo pudieran haber sido?

Cada quien cumple el rol que eligió. Es preciso que las nuevas generaciones se preparen para los tiempos mejores que, inevitablemente, en cada época, emergen. El futuro con que se sueña deben crearlo los mismos jóvenes. Por eso se suceden las generaciones; cada una aporta nueva energía creadora e ideales renovadores. Pero, al margen de la edad, cada quien puede dar su respectivo aporte para mejorar la sociedad mejorándose a sí mismo.


De qué se ocupan los jóvenes, hoy en día, en el mundo? Quién los orienta hacia caminos inconvenientes? Es preciso centrar la atención de las nuevas generaciones en objetivos constructores de tiempos mejores.

Hay que prepararse; es necesario transformar el mundo, involucrándose; asumiendo los roles de liderazgo que el planeta requiere, en todos los ámbitos.

Y, los que ya se encuentran en edad madura, o avanzada? Acaso usted piensa que la cosa no es con usted? El que tenga conocimiento que eduque a las juventudes de sus respectivos países, y en los temas que les son inherentes.

El que tenga fuerzas para involucrarse en la conducción hacia un mundo mejor, debe hacerlo para que en los siguientes ciclos de vida encuentre el mundo en el que ahora quisiera vivir.

El futuro será lo que hagamos de él, hoy. No es sacando de él lo máximo que se pueda, sino en aportar lo mejor de los propios esfuerzos a favor del bien común. Todo el bien que hagamos a favor de la sociedad, es el único bien que, en definitiva, recibiremos. Dar-recibir, es el binomio clave; pero, en primer lugar, hay que dar: servicio, trabajo, amor, afecto, amistad, cumplimiento del deber, sonrisas, aprecio, y un largo etcétera. La siembra de hoy será la cosecha de mañana. 

09 de octubre de 2011.

Adelante.

BAJO LA ÉGIDA DE DIOS




BAJO LA ÉGIDA DE DIOS

-Un relato basado en un hecho real-.

Por ©Giuseppe Isgró C.

Corría la primavera del año 1991; Jo atendió a un matrimonio con dos niñas, que querían adquirir una villa en Puerto Morro, un conjunto residencial a la orilla del mar, en Lechería. No era lo que los prospectos deseaban; se despidieron y Jo no pensó más en ellos. Estas personas venían, según le dijeron, de San Fernando de Apure, capital del Estado Apure, en Venezuela.
En el mes de junio del mismo año, un joven de nombre Francisco, llama a Jo desde Barquisimeto, ciudad distante, solicitando información sobre un apartamento, (Piso), en Residencias Parque Beethoven, -uno de los mejores en su época, construido por el empresario Giulio Paladino, y que Jo estaba comercializando; se la da, y el chaval le dice que su madre irá un mes después, para adquirirlo, cosa que, efectivamente, hace.
Doña Blanca, que así es como se llama aquella señora, adquiere el apartamento. Después de la negociación, le hace una visita a Jo, en su despacho, y le dice que acaba de pasar por un Despacho de Abogados, contiguo a su oficina, en el Centro Comercial Regina, en la ciudad de Puerto La Cruz, a quienes le solicitó asesoramiento sobre un caso de inquilinato, pero sobre el cual, además de no darle ninguna perspectiva favorable, el costo para  intentarlo era muy elevado.
Jo, obtenida la información sobre el caso en cuestión, le da sus apreciaciones y la manera de cómo él lo enfocaría, si estuviese en su lugar, es decir:  por la única vía factible y con exiguas posibilidades, como se verá más adelante. Después de lo cual, Doña Blanca se regresa a su ciudad de origen.
Un par de meses después, en el mes de agosto, Jo recibe la visita de Don Manolo, aquel señor que, junto con su familia, había sido atendido por él en la demostración de la villa de Puerto Morro.
Don Manolo le dice a Jo que él le había conocido con motivo de aquella demostración, y que, aunque no le comprase, quedó satisfecho de la magnífica atención que le brindara, razón por la cual, ahora le volvía a visitar, requiriendo sus servicios, pero en esta oportunidad con un motivo diferente.
Don Manolo le explica a Jo que él es dueño de un Hotel en Apure, que desea vender, y que, siendo la zona de Oriente, en la que se encuentra Jo, muy prospera, estima que de allí podría salir un comprador para su Hotel, y le agradaría que él se ocupara de la gestión de venta.
Jo le explica a Don Manolo que él no puede tomar el mandato de venta, para su empresa, -entonces líder en el ramo-, por la distancia que mediaba entre ambas ciudades, es decir, unas nueve horas de viaje en coche, y que eso haría muy onerosas las eventuales demostraciones a los prospectos interesados. Le indica que debe buscar de colocarlo en el mercado de Caracas, y por ende, otorgarle el mandato de venta a una inmobiliaria de la capital venezolana. 
Don Manolo insiste en que sea Jo quien tome el mandato, y éste lo rechaza una y otra vez. En ese tira y encoge transcurren 45 minutos, o más. Al final, Don Manolo, casi para irse, le insiste una vez más, a Jo,  de que, por lo menos, tome nota de sus datos y los del Hotel, con el fin de que, -nadie lo puede saber-, si le saliese alguien interesado, por casualidad, tuviese la información precisada.
Jo, por mera cortesía, y para no ser descortés, comienza a anotar los datos, y le va haciendo preguntas pertinentes. Esto, por la razón de que, cuando Jo hace algo, lo suele hacer bien, y no por salir del paso, como suele decirse.
A un cierto momento, Jo le pregunta a Don Manolo: -“Y cuánto tiempo le queda de vigencia al contrato de arrendamiento?”
Don Manolo, le responde: -“El contrato no tiene término, es a tiempo indeterminado; puedo estar en el edificio todo el tiempo que quiera, por sólo Ocho Mil Bolívares al mes de canon de arrendamiento.
-Cómo es eso?, –le pregunta Jo-, explíqueme.
Entonces, Don Manolo, le aclara: Es que el contrato se hizo, originalmente, por cinco años, el cual se venció y comencé a depositarle, a la propietaria, el importe del canon de arrendamiento en el Tribunal. Mientras yo pague puntualmente, la dueña no me puede sacar y puedo estar en el inmueble todo el tiempo que quiera, de por vida.
Jo se quedó mirando a Don Manolo, y de repente todo se le hizo claro en su mente. Se percató de que detrás de todo esto se encuentra la mano de Dios. Entonces, Jo le dice:
-Don Manolo, creo que Dios lo envío aquí. Fíjese, hace un mes, una señora que debe ser la dueña del Edificio donde se encuentra su Hotel, me compró un apartamento (Piso), y me hizo referencia de un caso con su inquilino, -que pareciera ser usted-, que si ella aplicaba lo que le sugería usted, en dos meses, estaría fuera del inmueble.
-Usted me tiene que decir lo que le recomendó, –le inquiere Don Manolo a Jo-.
-No puedo hacer eso, Don Manolo, por ética profesional, –le responde Jo-.
-Pero, vea, -sigue diciendo Jo-, haré algo mejor que eso; le tomaré el mandato de venta, porque creo que Dios lo está enviando aquí para que  yo le solucione el caso. Luego, haré un análisis del negocio, y, si los resultados son convincentes, le ofreceré en venta  el Hotel, –Fondo de comercio-, a Doña Blanca; si ella lo adquiere, se habrá resuelto el caso para ambos. Pero, si ella no estuviese interesada, le negociaré un nuevo contrato de arrendamiento, a cinco años, con un canon justo, para que usted pueda vender su Hotel sin obstáculos. Así como está el contrato, nadie le comprará el negocio, por cuanto le dará temor hacerlo.                                                                                                                                                                              
-Ahora mismo, Don Manolo, llamaré a Doña Blanca, -continua diciendo Jo-. Acto seguido levanta el auricular, marca un número, y dice:
-Aló, buenos días; se encuentra la señora Blanca?
Quien le atiende, después de preguntar quien le llamaba, le dice: -Un momento, por favor, Sr. Jo.
Casi inmediatamente, Jo escucha la voz de Doña Blanca, diciéndole:
-Buenos días, señor Jo, cómo está usted?
-Bien, Doña Blanca, -responde Jo-, -y usted?
-Bien, señor Jo; en que puedo servirle?
-Sra. Blanca, -le dice Jo-, creo que hoy Dios está metiendo las manos en esto. Tengo, en estos momentos, en mi oficina, la visita de Don Manolo, que vino a darme el mandato de venta de su Hotel, el cual no quería tomárselo hasta que me di cuenta de que se trataba del mismo que se encuentra en su edificio.
-Doña Blanca casi no puede creer lo que está oyendo.
-Mi idea, Sra. Blanca, -continúa diciendo Jo-, es la de hacer un análisis de la rentabilidad del negocio, y si es interesante, proponerle a usted que lo adquiera, con lo cual resolvería el caso definitivamente. En el supuesto de que no sea rentable, negociamos un nuevo contrato de arrendamiento, con un canon justo, a cinco años, a los fines de que Don Manolo pueda vender su Hotel. Le parece bien, Sra. Blanca?
-Me parece bien, Sr. Jo, -responde Doña Blanca-.
-Bien, Sra. Blanca, dentro de dos días iré a San Fernando de Apure, y pasaré allí el tiempo necesario para hacer un análisis del Hotel, y le llamo.
Así quedaron los tres: la Sra. Blanca, Don Manolo y Jo.
El viernes siguiente, con el primer vuelo de la mañana, Jo llega a San Fernando de Apure. Se trata de una ciudad ubicada en los llanos venezolanos, dotada de hermosos morichales, equiparables al paisaje de las pampas argentinas. Además, es una región imbuida de historia. Por una parte, relativa a la Guerra de Independencia. Es el escenario del General José Antonio Páez, el Centauro de los Llanos, uno de los máximos héroes, y estadistas, de ese período histórico, en el siglo XIX. En los alrededores de San Fernando, se realizaron acciones heroicas, como las de: El Yagual, Mucurita, las Queseras del Medio, -a orillas del Río Arauca-, donde, en las acciones de Vuelvan Caras, Páez, con 153 hombres, diezma, y pone en fuga, a un ejército de 7.000 hombres al mando de Pablo Morillo. Recordemos que no eran cualquier cosa los soldados realistas; sino gente altamente entrenada que ya había luchado en contra de los ejércitos de Napoleón. Además, también era el escenario de Doña Bárbara y de Santos Luzardo, los personajes verídicos de la novela Doña Bárbara, del gran escritor venezolano Rómulo Gallegos. La prosa de Gallegos es una de las más hermosas de las letras venezolanas, y continentales, repleta de valores morales y virtudes, y a la vez, de contenido forjador de una nueva gesta, e  intérprete de la realidad nacional, en lo que se ha calificado como un proceso que va de la “barbarie” a la “civilización”. 
Era viernes por la noche; Don Manolo invita a Jo a cenar en el restaurante del Hotel, que era uno de los mejores de la ciudad. El lugar se encuentra lleno de clientes. Jo percibe que el mismo, de por sí, justifica que Doña Blanca adquiera el negocio.
Al día siguiente, Jo completa el análisis de la rentabilidad del Hotel, con todas sus anexidades, y llega al convencimiento de la conveniencia de sugerirle a la Sra. Blanca, la compra. Levanta el auricular, y marca el número.
Luego del saludo inicial, Jo le dice:
-Sra. Blanca, anoche estuve en el restaurante, y se encontraba full de gente, lo cual parece que eso es una constante. Sumando la rentabilidad que el restaurante tiene a la del Hotel, me parece que es ventajoso, para usted, adquirir el Fondo de comercio del Hotel, con lo cual obtendría dos claras ventajas: La primera, hacerse de un negocio interesante, y lucrativo; la segunda, resolver el caso de la única, y a la vez, de la mejor manera posible, dadas las circunstancias, en las cuales parecería verse las manos de Dios, por la forma en que se ha realizado el encuentro de los tres.
Doña Blanca estuvo de acuerdo, y establecieron un día de la semana siguiente, en que ambos irían a San Fernando para darle el informe que había preparado, e intercambiar ideas sobre la oferta de compra a Don Manolo.
El día acordado, Doña Blanca, acompañada de su hijo Francisco, un estudiante de medicina, y Jo, se encuentran en San Fernando. Se ubican en un lugar tranquilo, en un restaurante, y allí entran en conversaciones, de las cuales sale el planteamiento de la adquisición del negocio, que, finalmente se concretó, previo acuerdo de una rebaja razonable en el precio de venta solicitado por Don Manolo.
El acuerdo de compra venta se autentica en una de las Notaría de Puerto La Cruz, que era la ciudad en que se encontraba la oficina de Jo. Esto quiere decir que ambos, Doña Blanca y Don Manolo, viajaron para formalizar el acto del compromiso bilateral de compra venta, que concluye, finalmente, en forma satisfactoria, en los treinta días siguientes, una vez dado cumplimiento a las tres publicaciones de rigor en un diario seleccionado a tales efectos, de acuerdo a la legislación vigente.
Esto ameritará un tercer viaje de Jo a San Fernando para formalizar el acto final de compra venta del Fondo de comercio del Hotel, en el cual Jo le brindó un servicio adicional, y ad honoren, a Don Manolo, al manejarle el acuerdo de la liquidación de las prestaciones sociales de sus trabajadores. Finalmente, en ese tercer viaje a San Fernando, se formaliza el traslado de la propiedad del Fondo de comercio, en términos satisfactorios, a Doña Blanca.
El día de la firma en el Registro Público, con función notarial, era excesivamente caluroso. Empero, las tres partes involucradas experimentaban el sentimiento interior de que algo extraordinario había ocurrido, y estaban agradecidos por la cooperación divina que, albergaban la certeza, habían recibido desde la dimensión espiritual. Ya Homero, el aeda inspirado, en el siglo XII antes de nuestra era había percibido, con profunda agudeza, la intervención de los dioses, –espíritus-, en los actos de los hombres
 Este caso está repleto de circunstancias que son dignas de ser reseñadas.
La primera de ellas, es que este era, realmente, un caso insoluble. Por la legislación vigente, mientras Don Manolo depositara puntualmente el importe del canon de arrendamiento en el Tribunal, nadie le hubiera podido sacar del inmueble. Además, él se lo dijo en el encuentro del primer día, cuando fue a ofrecerle el mandato de venta: El juez de la ciudad era su compadre, y le había recomendado que, todos los meses revisara los referenciales relativos al traslado de propiedades, en el Registro Subalterno, a los fines de ver si había sido vendido el Edificio donde funcionaba el Hotel.  Esto a los efectos de que, en caso de venta, debía hacerse el depósito del pago del canon de arrendamiento a nombre del nuevo propietario, caso contrario constituía una causal para rescindir el contrato de arrendamiento y solicitar el desalojo del inmueble ante las autoridades competentes, con dos meses de atraso en el pago.
-Jo, en esa primera entrevista, al sugerirle de negociar un nuevo contrato por un canon de arrendamiento justo, le dijo, y le preguntó, a la vez,  a Don Manolo: -Usted es un hombre serio. -está consciente de que ese edificio no vale 8.000 Bolívares al mes, no es cierto? A lo cual, Don Manolo asintió, en señal de estar de acuerdo, estimando que el verdadero canon oscilaba alrededor de 40.000 Bolívares.
Lo sorprendente del caso es que, la Sra. Blanca va a Puerto La Cruz para comprarle a Jo un apartamento, (piso), que no necesita y que nunca va a ocupar, con lo cual conoce a Jo, y le cuenta el caso con su inquilino, por una parte. Pero, destaquemos que Barquisimeto, la ciudad donde vive Doña Blanca, se encuentra a diez horas, aproximadamente, de viaje en coche.
Por la otra, Don Manolo, queriendo su familia trasladarse a la ciudad de Lechería, adyacente a Puerto La Cruz, en el oriente venezolano, visita a Jo para que le enseñe una villa en Puerto Morro, que no llega a adquirir, pero le agrada el trato de Jo, y cuando decide vender el Hotel, lo primero que hace es buscarle para que sea él quien le maneje el proceso de la gestión de venta. Destaquemos, por otra parte, que San Fernando de Apure, la ciudad donde vive Don Manolo, se encuentra a 9 horas de distancia, por carretera, de Puerto La Cruz.
Ambos visitan a Jo, por motivos diferentes, y resulta que Jo le aporta la solución a un caso virtualmente insoluble desde el punto de vista jurídico, excepto por la vía transaccional, pacífica y amistosa, como fue la que utilizó Jo.
Qué elementos espirituales confluyeron para que ocurra esa interrelación de personas tan distantes las unas de las otras, para encontrar, en un lugar lejano, paralelamente, a la persona indicada que pudiese resolverle, satisfactoriamente, el caso?
Son las coincidencias que ocurren a diario, en el mundo, en las vidas de incontable número de personas, por la acción de la Providencia Divina, por efecto de la Ley Cósmica y la cooperación espiritual, que coordinan una serie de interrelaciones que permiten que las personas que deben encontrarse lo hagan en las condiciones idóneas, en el lugar adecuado, en el tiempo perfecto de Dios, a los fines pertinentes, y sin importar cuál fuere el punto de origen de las personas involucradas.
Desde la primera visita, Don Manolo y Jo intercambiaron ideas sobre diferentes temas. Don Manolo era un gran admirador de Wilhem Reich, un psicólogo autor de un cierto número de obras sobre Psicología, que tanto el uno como el otro habían leído, lo cual le sirvió a ambos de punto de común interés en las reiteradas conversaciones que mantuvieron durante el lapso que duró el proceso de venta. Don Manolo le prometió a Jo un librito escrito por Reich intitulado: ESCUCHA HOMBRESITO!, el cual, al final del proceso, efectivamente, le obsequió.
 En el segundo viaje de Jo a San Fernando, en la noche, encontrándose en el Hotel en que se hospedaba (diferente al que era objeto de la negociación, para mantener la independencia), al bajar a la planta baja, frente a la Plaza Bolívar, en el lado opuesto de la misma, Jo observa que se encuentra una Logia Masónica, con una hermosa arquitectura. Percibe que en el recinto de aquella institución se encuentran varias estatuas, una de ellas es la del Ciudadano esclarecido, o León de Payara, como también se le conoce: el General José Antonio Páez, que además de Prócer y Estadista, fue el Fundador del Poder Civil en Venezuela, y que, además, fue el máximo jerarca de la Masonería Venezolana, por muchos años. Páez fue, también, el fundador del Supremo Consejo del Grado 33, en fecha 24 de junio de 1824, en cuyo rol le acompañaron otros ilustres personajes, entre ellos el General Carlos Soublete y el Lic. Diego Bautista Urbaneja.
 Jo, esa noche, desde el lado opuesto de la Plaza Bolívar, en un acto de trasporte espiritual en el tiempo, se imaginaba como llegaba a la Logia el I.: y P.: QH.: Páez, con su aureola de héroe legendario y, a la vez hombre de gran cultura, y ser bien acogido por los queridos hermanos, en aquellos lejanos años, en tempranas décadas del siglo XIX. Sin duda, Páez participó en el movimiento masónico apureño de la época, previamente a la fundación de esa Logia, que era, y sigue siendo, una de las más hermosas de Venezuela.
 A lo lejos, Jo observa que hay gente en la Logia, se acerca y saluda. Conoce a varios QH.:, y siendo Jo un admirador de la vida y obra de Páez, solicita al Venerable Maestro la oportunidad de que, a la siguiente semana, al volver a San Fernando, dar una conferencia sobre el ilustre Prócer: José Antonio Páez, cosa que efectivamente hace, en la cual, además, describe su visita a los sitios en que se realizaron diversas batallas, y la que efectúo en una Finca, en la vía de San Fernando a El Yagual, en la que un ganadero de la Zona creó varias avenidas que llenó de estatuas de próceres venezolanos. Jo visitó ese lugar, en compañía de su familia, el cual desde la carretera, a lo lejos, causaba admiración con tantas estatuas de próceres juntas, con sus hileras respectivas de chaguaramos, que hermoseaban el paisaje, y le atendió uno de los hijos de aquel ciudadano admirador de Páez, cuyo nombre, si recuerdo bien, era Antonio García. Le fue enseñada la oficina en que solía retirarse esta persona a meditar, cuyas paredes estaban repletas con aforismos de Páez, escritos con su propia letra, denotando la justa admiración que le profesaba al paradigmático héroe. Esa noche, en la Logia, Jo hace referencia a la Obra: Las Memorias de O´Leary, de 34 tomos, uno de los mejores documentos en torno a la historia de la Independencia Latinoamericana. Al término de la conferencia, el Venerable llama a Jo, que se encuentra en el Or.: y le enseñó una correspondencia que acababa de recibir, en la que se le obsequiaba las Memorias de O´Leary. Recordemos que Daniel Florencio O´Leary había sido un joven inglés que llegó a Venezuela a los 18 años, y desde el primer instante de su llegada se enroló al servicio de Simón Bolívar, de quien fue Edecán, y a quien, el Libertador, solía encargarle las misiones menos fáciles, las cuales O´Leary siempre cumplía exitosamente. Simón Bolívar, con frecuencia elogiaba inteligencia desplegada por O´Leary en cada una de sus misiones, diciendo: -“Este inglesito  tiene una cabeza admirable”-. Cuando en 1842 O´Leary, en compañía de Soublette visita a Pablo Morillo, en España, éste le confiesa que era un admirador de Bolívar, lo cual, sin duda, es un elogio que pocos héroes suelen merecer, es decir, ser admirados por sus propios contrincantes. Gracia a la vinculación masónica de Pablo Morillo y la de sus inmediatos colaboradores, y la de Bolívar, y sus jefes patriotas, fue que la Guerra de la Independencia concluyó más rápidamente, sobre todo después del Tratado de Trujillo y la Entrevista de Santa Ana, que magistralmente organizara el futuro Gran Mariscal de Ayacucho, el General Antonio José de Sucre. Morillo, al enterarse de que O´Leary proyectaba escribir las Memorias de Bolívar, le hizo entrega de incontables documentos que los patriotas, al salir rápidamente de un lugar por la cercanía del enemigo, o por los ataques de éste, solían dejar abandonados en el campo de batalla, y que Morillo y su gente habían recogido. Esa es la razón por la que las Memorias de O´Leary sean la recopilación de la mayor suma de documentos relacionados con la historia de la Independencia. Los tomos 27 y 28 que contienen las memorias propiamente dichas, son una auténtica obra maestra de la literatura universal. Igual maestría desplegó O´Leary en algunas de las cartas de viajes recogidas en el primer tomo, con motivo de su visita a la ciudad de Granada, y a la de Florencia. O´Leary efectúa unas descripciones magistrales que denotan su elevado nivel en el desarrollo de la cultura clásica.
 De regreso del tercer viaje, desde San Fernando a Puerto La Cruz, que Jo hizo en compañía de su esposa e hijos, y la pequeñísima mascota de la casa, una perrita de raza pitcher, de nombre Nina, pasaron por un pueblo ubicado entre los Estados Guárico y Anzoátegui, denominado Km. 133, o San Rafael de Laya, población que había conocido épocas de esplendor antes de la construcción de la Carretera de la Costa, que hacían de EL CIENTO, que es como se le denomina en lenguaje coloquial, un pueblo de paso obligado para ir del oriente venezolano a Caracas y otras regiones del país. Jo había vivido en el 133, durante casi un año, en 1960, recién llegado a Venezuela, desde Italia, población de la que tenía hermosos recuerdos. Allí Jo visitó a varias personas que había conocido 30 años antes, con quienes conversó, rememorando antiguos recuerdos de personas y hechos; fue a la casa donde había vivido, y a la que había construido su padre, que la familia no llegó a ocupar,  y que, aún, se encontraba allí, tal como había sido dejada, abandonada. Paradójicamente, nadie la había invadido, después de tanto tiempo, y seguía igual, todavía, en el año 2006, según informaciones que obtuvo Jo de alguien que vivía dos casas más arriba. El pueblo de El Ciento, tuvo varios personajes importantes, tanto oriundos como llegados de diversas partes; por ejemplo: de Italia, entre ellos el Sr. Pizani, el Sr. Lillí y el Sr. Sergio, este último fundador del único cine del pueblo, para la época, y que, felizmente, pudo contactar, ese día, para saludarle. Paradójicamente, Sergio, al ser, también propietario de una Estación de Servicio, o gasolinera, todas las semana visitaba la sede de la compañía que le surtía combustible, la cual se encontraba en el mismo nivel de la oficina de Jo, pero que Sergio desconocía, dado el largo tiempo transcurrido desde que había tratado al chaval. Ese día Jo encontró, también, a un hombre, ya de edad, a quien había conocido y tratado ampliamente, quien le dio noticias de un gran número de personas, entre ellos de dos jóvenes, uno de apellido Talavera, y el otro de nombre Margarito, que habían llegado a ser Alcaldes de dos poblaciones del Estado Guárico. Jo encontró que El Ciento había crecido mucho, en las últimas tres décadas, pero le dio inmensa nostalgia y le pareció que el pueblo se encontraba perdido en el fin del mundo. Con todo, el Gobernador Ovidio González, el que instituyera el juego del Ajedrez obligatorio en las Escuelas Públicas, y amigo de Jo, que compartieron actividades en torno a importantes eventos de ajedrez, en Venezuela, por esa época, había ordenado la construcción de un tramo del la carretera que unía El Ciento con Onoto, lo cual facilitaba su acceso por el Estado Anzoátegui.
Para concluir, un detalle de interés: en su segundo viaje a San Fernando, una noche, contemplando un programa en la televisión, vía satélite, desde Argentina, en el que se presentaba a un cantante italiano de nombre: Nicola Paone, muy famoso en ese país y otros de Latinoamérica.
Jo recordaba que de niño, unos vecinos que vivían exactamente al lado de su abuelo paterno, de apellido Paoone, tenían un hijo de nombre: Nicola Paone, que había nacido en Pensilvania, USA, y había llegado a ser un cantante famoso. Esa noticia circulaba ampliamente; pero, nada más, y Jo la recordaba.
       En la entrevista que le hacen a Paone, se encuentra en compañía de su esposa, -ya, para esa época él tenía 78 años-, en la cual relata un poco de su vida, y trayectoria profesional desde sus comienzos y la manera de cómo, rápidamente, se granjeara la aceptación del público.
A un cierto momento, le piden que interprete una canción de su extenso repertorio, y lo hace con una canción que empezaba así: -“Da Milazzo a Spadafora”, …. Eso produjo en quien esto escribe una gran emoción.
El pueblo de San Pier Marina, que es el de los padres de Paone, y el del abuelo del autor de este artículo, se encontraba, exactamente, entre Milazzo y Spadafora, en la Provincia de Messina, Sicilia, lo cual despejó toda duda de que se trataba de la misma persona, de la cual oyera hablar en su niñez. Durante cuatro años, mañana y noche, de niño, pasaba por Spadafora, todos los días, en un recorrido que iba desde San Pier Marina, pueblo mejor conocido como Puente Mudo, y Rometta Marea, población en la cual, mediodía cursaba sus estudios de primaria y por las tardes asistía al negocio, de múltiples actividades,  de su tío Antonino. De manera que la canción de Paone, le despertó a Jo emocionados recuerdos.
Por irrelevante que parezca, esas noticias de Nicola Paone tuvo cierta importancia  para quien esto escribe. Había oído destacar, desde niño, de que él había llegado a ser un cantante importante pero no tenía idea  del verdadero grado en que lo era.
Además, es significativo observar como, desde pequeños pueblos que parecieran ser insignificantes en la geografía mundial, surgen personajes que descuellan en países distantes, como en este acaso Nicola Paone, en Argentina, y otros países latinoamericanos, y Estados Unidos, país donde nació, de padres sicilianos.  
La moraleja del presente relato pareciera deducirse del hecho que, sin importar el lugar donde cada quien nace, la vida le conduce a aquel otro en que debe desempeñar sus funciones como ser humano; e independientemente de cual sea el sitio en que cada quien se desempeñe, si es competente en algo que pueda ser de utilidad a algunas personas, o a muchas, en un momento dado, las circunstancias les serán favorables para que vayan a buscarle allí.
O, también, como suele ocurrir que, por la inspiración de quienes cooperan en la dirección espiritual del mundo, le sugieren desplazarse a otras zonas, y al hacerlo, encuentra la oportunidad que su preparación amerita.
Esto demuestra, una vez más, que ningún lugar está lejos para cooperar en el desarrollo de los planes del Gran Arquitecto del Universo. Gloria al Eterno que lo dispuso así.
Significa, también, que nadie es extranjero en parte alguna, excepto en la expresión de  determinados grados de  ignorancia de los destinos humanos, en el planeta tierra.
Los xenófobos, que son más de lo que se piensa, aunque cada día serán menos, Dios mediante, se parecen a aquellos gerentes que buscan de cerrarle el paso a los que emergen de los mandos inferiores. Al buscar de permanecer en el mismo cargo o lugar, sin desarrollarse para seguir ascendiendo, se estarían privando, a sí mismos, de que la vida les conduzca a los nuevos lugares que les propiciarán las oportunidades inherentes a su crecimiento. Esto sin descartar el hecho que todos aquellos que menosprecien a algunos grupos étnicos, en su siguiente ciclo de vida, pudiesen nacer, como medio de aprendizaje, precisamente en alguno de esos grupos por los que se haya manifestado animadversión. Se atrae tanto lo que se ama, como lo opuesto. Un tema para reflexionar, en el momento histórico en que, los países supuestamente civilizados están dando muestra irrefutable de la necesidad de enfocar la proa del propio barco hacia puertos más seguros de la fraternidad universal, expresando el amor genuino, y por ende, la justicia, la igualdad, la solidaridad, el respeto, la armonía y el orden perfecto. Una cuestión de conciencia, en tiempos que, por las vueltas de la rueda de la vida, de la luz se pasa a la oscuridad, espíritus de menor nivel evolutivo, y de ésta nuevamente a la luz, en una eterna polarización. La historia se repite cada vez en niveles más elevados de manifestación; es cíclica. Los seres que vuelven repiten los actos que sus conciencias les dictan. Revisemos la historia, con el fin de evitar que vuelvan a repetirse cosas que ya se creían superadas, y que necesariamente volverán a hacerlo al volver sus protagonistas en un nuevo ciclo de vida, continuando su trayectoria desde el punto en que la interrumpieron en el viaje terrestre anterior. Los ciudadanos conscientes del mundo deben tomar cartas en el asunto; es preciso prepararse para propiciar el nuevo contrato social. Para que eso sea posible, se requiere, antes, que las personas adquieran mayor grado de conciencia de la nueva realidad que esperan manifestar. Existe una pugna constante entre los sustentadores del oscurantismo y los difusores de la Luz. Una batalla que siempre ganará la Luz, el bien, la justicia, la prudencia, el valor, la templanza, la belleza y el amor.
 Las fuerzas morales, como las concibiera José Ingenieros, el maestro de América, oriundo de la Trinacria; los valores universales, percibidos por Ralph Waldo Emerson, en sus Ensayos, y Benjamin Franklin, en su obra: El hombre de bien vivir; y la conciencia de la realidad espiritual del destino humano en la tierra, y en el universo, como lo percibieran Allan Kardec y León Denis, en sus respectivas obras: El Libro de Espíritus y El Problema del Ser y del Destino, servirán de potente faro para quienes quieren aspiran llegar a puertos más seguros, en el largo viaje del eterno retorno en la conciencia evolutiva del ser individual al Ser Universal.
 Adelante.