domingo, 14 de abril de 2013

LOS LIBROS DE FATI: -"Abu, hoy te voy a hacer una pregunta facilita. Ya he leído Las Fábula de Esopo, algunos cuentos de Las mil y una noches, como Los viajes de Simdbad El Marino, La historia del pescador, Hamed y el Hada Pari-Banú, La Historia del Gobernante Griego y del Médico Duban, y un libro de Yoga, cuyas posturas practico. Me gustaría que me hablaras de los mejores libros que yo pueda leer, a medida que vaya creciendo, y si hay algunos que tú creas que son especiales, quisiera que me los sugieras". Giuseppe Isgró Cattafi


LOS LIBROS DE FATI

©Giuseppe Isgró C.


Se encontraban Fati y Abu, conversando, un día, y Fati, como siempre, le antepone, a su abuelo Abu, una de sus preguntas facilitas. Es que Fati es una niña muy inteligente, y despierta, y trae un insondable anhelo de conocimientos. Todo el tiempo, como suelen hacerlo los niños con sus padres, o con sus abuelos, les hacen preguntas que son bien fáciles, tomando en cuenta quien las hace, pero que a veces, por ser tan sencillas, no se le había prestado atención.  Es que, si lo pensamos bien, los niños son filósofos natos. Siempre quieren saber el por qué de las cosas, y es por eso que hacen tantas, y tantas, preguntas. Si no fuera por la curiosidad de las nuevas generaciones, cómo podría renovarse el mundo?
Claro que la vida, en la sociedad de hoy, es muy absorbente, y la mayoría precisa planificar su tiempo para meditar con mayor frecuencia. Pero, lo cierto es que la vida es tan fácil como lo es cada una de las preguntas de Fati.
Los niños tienen el Don de la intuición bastante desarrollado, y la imaginación, también. Muchos les denominan fantasía, pero en esa fantasía está encerrada toda la potencia existencial de esa vida, al igual que el árbol gigante que es la encina lo está en la bellota. Potencia pura en acción.
Todo es como un juego de niños. Verdad que los juegos de los niños son fáciles? Sí, son facilitos, para ellos, que saben como se juegan. Claro, los adultos también podemos aprender las reglas del arte de vivir para jugar bien el juego de la vida, y así ganar sin que el otro pierda.
La mejor partida es aquella en la que todos los jugadores ganan, y cada uno recibe lo suyo, como lo decía el jurisconsulto romano, Ulpiano: -“Dar a cada uno lo suyo”. Eso es la justicia. El que gana, recibe el premio; el que pierde, la experiencia; los espectadores, la emoción de un juego apasionante e intenso. Mientras más fuerte el contrincante, mayor mérito para el ganador. Un juego limpio, de altura, respetuoso de acuerdo con el nivel de los jugadores. Todos ganan, en realidad, y se felicitan, mutuamente, por el buen desempeño que han tenido ambos participantes. Hay que saber ganar; hay que saber perder. El que gana elogia al que pierde; el que pierde, felicita al que gana, y tanto el uno como el otro se hacen mejores deportistas de la vida.
Cada quien quiere ganar, verdad?
Fati, también; por eso, hoy, le pide a Abu, que le hable de los libros que le puedan ayudar a comprender todas esas cosas que, pese a su corta edad, aún, va observando y despiertan su curiosidad, y formula preguntas, que ella califica de facilitas; por eso le dice a Abu:
-Abu, hoy te voy a hacer una pregunta facilita. Ya he leído Las Fábula de Esopo, algunos cuentos de  Las mil y una noches, como Los viajes de Simdbad El Marino, La historia del pescador, Hamed y el Hada Pari-Banú, La Historia del Gobernante Griego y del Médico Duban, y un libro de Yoga, cuyas posturas practico. Me gustaría que me hablaras de los mejores libros que yo pueda leer, a medida que vaya creciendo, y si hay algunos que tú creas que son especiales, quisiera que me los sugieras.
-Con gusto lo haré, Fati, -le dice Abu-; escucha con atención:
-El Libro de los Espíritus, es único e incomparable. Con sus 1.019 preguntas principales, más las suplementarias, y sus respectivas respuestas, contemplan todos los planteamientos que, Allan Kardec, uno de los pensadores más importantes del siglo XIX se formuló en torno a la vida, el universo, las leyes que les rigen, el Creador Universal, y las interrelaciones de todas las vertientes que les son inherentes. Constituyen el conocimiento de las reglas del arte de vivir que toda persona necesita para comprender el juego de la vida, y ganarlo, ya que está diseñado para que todos triunfen. Contiene las respuestas a todas las preguntas que uno se hace, y a otras que la mayoría de las personas aún no se ha formulado, pero que sí lo han hecho las mentes más profundas que han vivido en el planeta tierra. Allan Kardec, es una de ellas. Aporta las respuestas con una claridad meridiana jamás observada en ningún otro libro sea cual fuere la trascendencia que haya tenido a lo largo de la historia. Nada equiparable existe en la bibliografía mundial, en ninguna época.
-Pero, Fati, -dice Abu-, si se nos pidiera mencionar las obras más trascendentales de la humanidad, las que son de lectura obligada para toda persona que quiera formarse una idea precisa de la vida, del universo, de sus leyes y de Dios, entonces, además de El libro de los Espíritus, debemos mencionar:
1.      El I Ching, o el libro de las mutaciones.
2.      Los Upanishads
3.      La Odisea, de Homero.
4.       El Tao Te King, de Lao Tse.
5.      Los Cinco Libros, de Confucio.
6.      Los Versos de Oro, de Pitágoras.
7.      El Noble Sendero Óctuple, de Sidharta Gautama.
8.      Los Aforismos del Yoga, de  Pantajali.
9.      Las fábulas de Esopo
10.   Los Nueve libros de historia, de Herodoto.
11.   Las Leyes, de Platón.
12.   Tratados Morales, de Séneca.
13.   Del Supremo bien, Cicerón.
14.   El Manual, de Epicteto
15.   Las Vidas Paralelas, de Plutarco.
16.   Los Discursos, de Dion de Prusa.
17.   Soliloquios, de Marco Aurelio.
18.   Las Eneadas, de Plotino.
19.   Las Instituciones, de Justiniano.
20.   El Corán, de Mahoma.
21.   El Tratado de las Luces, de Ibn Arabi.
22.   El Conde Lucanor, de Don Juan Manuel.
23.   Don Quijote, de Cervantes.
24.   Teología Platónica, de Marsilio Ficino.
25.   Ética, de Espinoza.
26.   Los Ensayos, de Ralph Waldo Emerson.
27.   La Incógnita del Hombre, de Alexis Carrel.
28.   La Crisis Espiritual del Hombre, de Paúl Brunton.
29.   Las Leyes del Éxito, de Napoleón Hill.
30.   El Organón del Arte de Curar, de Samuel Hahnemann.
31.   Los Miserables, de Víctor Hugo.
32.   El Espíritu de las Leyes, de Montesquieu.
33.   El Tratado de la igualdad, de Concepción Arenal.
34.   Hechos que prueban, de Amalia Domingo Soler.
35.   Los deberes del hombre, de José Mazzini.
36.   El problema del ser y del destino, de León Denis.
37.   Plenitud, de Amado Nervo.
38.   Las Fuerzas Morales, de José Ingenieros.
39.   Las Grandes Ideas, Editor Mortimer J. Adler.
40.   Autobiografía de un Yogui, de Yogananda.
41.   Raja Yoga, de Vivekananda.
42.   Alfaqui Vademecum, -El maestro va conmigo-, de Joaquín Trincado.
43.   Valores Humanos, de Arturo Uslar Pietri.
44.   Método de Control Mental Silva, de José Silva.
-Como puedes ver, Fati, -dice Abu- no son tantas las obras cuya lectura pueden enriquecen a  la humanidad. Con unos pocos libros, si éstos son escogidos bien y estudiados durante toda la vida, se habrá conformado un plan de estudios que desarrollará la visión de la vida, de sus leyes y de la gran obra que a cada uno nos toda realizar en los planes del Gran Arquitecto del Universo. Y esto realizado en la quietud del propio hogar, silenciosamente, además, de ir, por supuesto, a la escuela, luego al liceo, y después a la Universidad, aunque, la mejor de todas, sea la vida. Pero, hay que prepararse bien.
-Demás está decirte, Fati, que, oportunamente, cada persona deseará leer el resto de las obras de cada autor o doctrina, de los que hemos mencionado, lo cual ampliará su visión del universo con alcances ilimitados e incrementará sus oportunidades de alcanzar el éxito y ser feliz, disfrutando la vida sosegadamente. Esto hace que la vida toda sea una meditación constante. Cada nueva obra que estudies te impulsará, por la ley de asociación, a todo lo que le está interrelacionado. De esta manera, de un punto de estudio o valor, pasarás a otro, y así indefinidamente, dentro del Círculo y el signo más, es decir, en el infinito universo, y en la eterna polarización, de un grado de progreso a otro más elevado, ad infinitum.
-Fati, -continúa Abu- si tuviera que quedarme con once libros, nada más, de los anteriormente mencionados, elegiría los siguientes:
1.         LA ODISEA, de Homero: Habla de las virtudes heroicas que crearon la edad de oro griega. El insigne aeda inspirado representa una de las mentes más profundas que ha venido al planeta tierra. Alejandro Magno lo calificaba como maestro de líderes y las enseñanzas de sus obras han inspirado a las mentes más cultivadas de todos los tiempos. Un poeta que haya sido capaz, como Homero, de ilustrar a los hombres, y mujeres, más brillantes de cada época, y que, todos, a pesar del tiempo transcurrido, sigan considerándole como el maestro indiscutido sobre las virtudes heroicas en acción, los valores universales, la historia, las leyes de la vida y las interrelaciones del mundo espiritual con el físico, significa que, debemos tenerlo como autor de cabecera, como así lo tenía Sócrates, Plutarco, Petrarca, Cervantes, Goethe, y tantos otros. Igualmente, que debemos leer sus obras una vez al año de por vida, por lo inagotable de su sabiduría y por el hermoso estilo con que están redactadas. Su mensaje infunde estímulo para afrontar, con confianza, todas las pruebas de la vida, con la prudencia, e inteligencia, de Ulises, y triunfar de ellas. Homero calificaba a Ulises como a uno de los humanos más destacados que haya tenido la humanidad, en la antigüedad.
2.         LAS LEYES, de Platón; habla de los valores universales y de las grandes virtudes, como la prudencia, la justicia, la fortaleza, la templanza y la belleza, entre otras, que en su conjunto, los antiguos denominaban: Sabiduría. Son las auténticas reglas del arte de vivir.
3.         EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, de Allan Kardec, es otro de los libros de cabecera, que debe estar en nuestra mesita de noche, para leer un capítulo semanal, y meditar, todos los días, sobre una parte del mismo.
4.         EL I CHING, o el libro de las mutaciones. Lo empezó a escribir un pensador chino muy sabio: Fo Hsi, 3.000 años antes de nuestra era; luego el Gobernante Weng y su hijo el Duque de Chou, 1000 años antes de nuestra era, lo ampliaron; y después, Confucio, otro filósofo chino muy, pero muy sabio, lo comentó y lo dejó en su estado actual. Es una obra de gran  sabiduría. Contempla, en sus 64 exagramas, y en la combinación de sus líneas móviles, gran número de variantes, en las cuales se encuentran las respuestas, virtualmente, a todas las preguntas que una persona pueda formularse en cualquier ámbito y circunstancias de la vida humana. Su sola lectura aporta una sabiduría profunda y sosegada inspiración. Pero, es también, un oráculo; tú le puedes preguntar, lanzando al mismo tiempo, tres monedas, seis veces, con la pregunta en la mente de cómo resultarán las cosas si tú realizas determinada acción. El exagrama que resulta, en el nombre, ya contiene la respuesta; en la sentencia y en la imagen, la amplifica; en el significado de cada línea móvil la complementa; y en el cambio –o mutación- de las mismas, -de las líneas móviles fuertes en débiles y de las débiles en fuertes-, se refleja cómo, en el tiempo, cambiarán o resultarán, las cosas, a favor o en contra. Está basado en dos ruedas que giran con 8 tri-gramas, cada una, y con cada movimiento va formando un exagrama diferente, en un ciclo de 8 movimientos que representan al cielo, a la tierra, al trueno, al agua, a la montaña, al viento y al leño, al fuego, al sol y al relámpago, y al lago, con lo cual forma los 64 exagramas que contemplan, simbólicamente, en sus combinaciones, todas las situaciones de la vida humana. Cada uno de los 64 exagramas tiene asignado un nombre, y en su conjunto el ciclo completo representa todas las etapas de la existencia humana. En el momento de la consulta, la persona consultante se encuentra en una de esas etapas del gran ciclo, en la que resulta del exagrama formado por los seis lanzamientos de la moneda, del significado del nombre del mismo, del mensaje de la sentencia, del de la imagen y el que contiene cada una de las líneas móviles del exagrama. Dado que las líneas móviles del exagrama, darán por resultado un nuevo exagrama, el nombre, la sentencia, la imagen y el significado de las líneas que cambiaron, aportan el oráculo de cómo cambiarán, en el tiempo, las cosas, a favor o en contra, si se realiza la acción prevista. Cuando todas las líneas resultantes del exagrama son fuertes, indica que las condiciones previstas en el exagrama resultante, serán estables en el espacio y en el tiempo. Es muy fácil. Se fundamenta en las leyes de la naturaleza, y demuestra la profunda capacidad de observación que tenían los pensadores chinos desde la remota antigüedad. Podría decirse que, quien basa su conducta en la sabiduría del I Ching, puede hacer realidad el ideal de los estoicos, de vivir en armonía con la naturaleza. Por eso cada día mayor número de personas lo tienen como un libro de sabiduría y de consulta cuando se precisa consejo y orientación. Está comprobado –científicamente hablando- que el I Ching jamás se equivoca. Sin duda, en el proceso están involucradas algunas facultades espirituales como la intuición, la inspiración, la psicoquinesia, la clarividencia en el espacio y en el tiempo, y la asistencia intangible de elementos espirituales elevados y muy positivos, entre otras, que coadyuvan en los resultados integrales. Pero, si tú le formulas dos veces seguidas la misma pregunta, sale el exagrama número 4, con el título EL TESTARUDO, y te amonesta, diciéndote: -“No soy yo quien busca al joven testarudo, es el joven testarudo que me consulta; consultado una vez, doy respuesta; consultado dos o más veces, no doy respuesta”. Además, se experimenta la sensación como si alguien, efectivamente, te estuviese amonestando, en todo el sentido de la palabra. Entonces, uno se hace esta  pregunta: Cómo sabe el I Ching que se le ha hecho dos veces la misma pregunta? A partir de ahí se le comienza a respetar como a un maestro cuyos preceptos deben ser atendidos como los de alguien que sabe lo que dice, y hay que ver porqué lo dice. A partir de ese momento se comienza a meditar a fondo lo que nos sugirió con la primera respuesta. En las horas siguientes, además de la respuesta implícita, de gran sabiduría, la persona comienza a experimentar  una gran paz interior, acompañada de una acentuada lucidez mental, y percibe, intuitivamente, o en forma de inspiraciones, las ideas creativas que aportan la solución que se buscaba. Fuerzas bienhechoras comienzan a actuar conduciendo las situaciones a sus verdaderos derroteros, es decir, al mejor resultado posible, y ayuda a tomar las decisiones acertadas.
5.         EL TAO TE KING, de Lao Tse. Es conocido como: “El libro del camino recto”. Se le podrá leer cien veces o más y siempre se le descubrirá nuevas enseñanzas, por cuanto “el Tao del que se puede hablar no es el Tao, Tao es todo lo que existe y llegará a existir”, razón por la cual, al estudiarlo, y meditar en su sabiduría, afloran en la mente, por intuición, y por inspiración, nuevas y más elevadas ideas, por la conexión con la fuente, que propicia, y por la interrelación con las mentes de la dimensión espiritual, y de la física, que se le encuentran interrelacionadas. Entre otras cosas, explica, en forma admirable, la Eterna Polarización, por medio de la cual la persona pasa, constantemente, de un estado determinado de progreso, a otro más avanzado. A tal efecto enseña que: -“Cuando la persona percibe lo que es la belleza, descubre lo que es la fealdad”. Esto encierra una profunda sabiduría y es importante meditar en ello. Ocurre lo mismo con la verdad y el error, con lo justo y lo injusto, entre otros aspectos, y refleja la ley de la dualidad, y la de la polaridad, por medio de la cual se expresa toda creación en el universo.
6.         LOS CINCO LIBROS, de Confucio. Para hacernos una idea de quien es Confucio, podríamos compararlo con Sócrates. Sus libros expresan la más profunda sabiduría sobre las reglas del arte de vivir y la vida virtuosa. El Tahio, -o Gran Estudio-, que es el primero de los cinco libros, enseña como ser una persona virtuosa; en primer lugar, como ser humano, luego como ciudadano, después en cada uno de los roles de: hijo, padre, profesional y gobernante, etcétera. Es decir, contempla todas las facetas de la vida. Fue escrito 500 años antes de nuestra era.
7.         LAS VIDAS PARALELAS, de Plutarco. Esta es la obra que más ha contribuido a formar los grandes caracteres de la humanidad a partir del siglo II de nuestra era. Enseña a cultivar una vida virtuosa; para ello, Plutarco, el Maestro de Queronea, estudia las vidas paralelas de ilustres griegos comparándolas con personajes equivalentes romanos. Por ejemplo, al orador griego Demóstenes, el mayor de la antigüedad clásica, y uno de los mejores de todos los tiempos, lo compara con el orador romano, Cicerón, y además de describir los rasgos personales por los cuales cada uno se destacó en su propio país y rol, estable las comparaciones que permiten establecer las similitudes y las diferencias. De cada uno destaca la anécdota ejemplar y moralizante, capaz de educar al lector y de estimularlo en la emulación de los grandes ejemplos. A Alejandro Magno lo compara con Julio César; a Aníbal con Fabio Máximo, a Teseo con Rómulo y así sucesivamente con el resto de los personajes. Debe ser otro de tus libros de cabecera.
8.         EL QUIJOTE, de Cervantes. Este, también, debe formar parte de los libros que debes tener sobre tu mesita de noche, como uno de tus preferidos. Contiene una enseñanza para todos los tiempos. Cada nueva generación ve en las aventuras de Don Quijote y Sancho Panza, cosas que no vieron las anteriores. La sabiduría que el Quijote contiene sirve de guía en todas las situaciones de la vida; y se aprende, con Alonso Quijano, que el ser humano es bueno, y con Sancho Panza, lo que es la sensatez y la acción justa. Don Quijote asombra a todos hablando con propiedad sobre todos los temas y asuntos, y lo hace con un Don sublime de la lúcida percepción de la realidad universal, que perdura inalterable a través de los tiempos. Es el fruto del conocimiento del Espíritu humano de su autor: Miguel de Cervantes y Saavedra. Leyéndolo, la persona aprende a ser mejor persona; el comerciante, mejor comerciante, el político, mejor político, el gobernante, mejor gobernante. Cada quien, emulando al Quijote, trasciende la propia realidad, y al igual que Sancho Panza, se convierte en un Quijote más Quijote que el mismo Quijote, por la asunción del ideal guiara las hazañas del ilustre Hidalgo y de su Escudero. Es el genio quijotesco que inspira nobles y elevadas hazañas, a cada quien, en su respectiva vida. Se aprende, con Cervantes, a afrontar la vida con optimismo y confianza, con buen humor y alegría, sosegadamente, y a encontrarle las cosas buenas que tienen las situaciones aunque éstas a simple vista no lo parecieran tanto. Don Quijote y Sancho Panza, sabían ver la vida como es, para transformarla en lo que debe ser, con las virtudes de los valores universales, como la prudencia, la justicia, la fortaleza, la templanza, la nobleza, la belleza, la bondad, la alegría y el sosiego.
9.         LOS ENSAYOS, de Ralph Waldo Emerson. Veinte ensayos sobre valores fundamentales, entre otras selecciones, escribió el sabio de Concord. De ellos, hay dos que deben ser leídos en primer lugar: La confianza en sí mismo y la Compensación. La visión que ambos ensayos aportan permiten engrandecer la visión de la vida y asumir el propio rol a que la naturaleza de las cosas tiene destinado a cada ser. En el desempeño de sus funciones, toda persona, con la percepción de que todo acto tiene en sí mismo su propia compensación, buscará, valor por valor, la excelencia por la excelencia, el bien por el bien mismo, el amor por el amor, la verdad por la verdad, y la justicia por la justicia, siendo lo demás, obtenido por añadidura. Por esta ley, todo exceso será nivelado; toda disminución, compensada, y todo perjuicio, resarcido. A quien quita, le será quitado, a quien da, le será dado, por la ley de reciprocidad y la de equilibrio en el orden universal. Está sustentado, este valor, por la ley de causa y efecto, por la siembra y recogida, por la acción y reacción, es decir, el Karma y el Vipaka, y por supuesto: la justicia. Su comprensión cambia la perspectiva de la vida humana y enriquece a quien la practica mediante un servicio efectivo, haciendo más de aquello por lo que se recibe pago económico, percibiéndose el salario cósmico. Los demás ensayos tratan sobre el amor, la historia, la poesía, la prudencia, la amistad, las leyes espirituales, el carácter y los dones, entre otros.
10.      LA CRISIS ESPIRITUAL DEL HOMBRE, de Paúl Brunton. Este autor es uno de los diez pensadores más importantes del siglo XX. Esta es la última de las doce obras que publicó mientras se encontraba en la dimensión física. Es un trabajo de  madurez, que denota la profundidad de su visión. Trata de la justicia divina, del karma y de todas las leyes y principios que les son inherentes. Es una síntesis existencial para comprender el por qué de las pruebas de la vida y como vivir en armonía con la naturaleza. Después de esta obra, Brunton, no quiso publicar nada más, y las 16 Agendas, (Magnas obras), que escribió a partir de ese momento, han sido publicadas posteriormente. Sus 12 libros y las 16 Agendas, -de estas últimas se encuentran tres tomos traducidos al castellano-, son todos de lectura obligada, para contemplar la vida con la visión profunda de este gran pensador que aunó la percepción de Oriente con la de Occidente. Entre los temas trascendentales que estudia, se encuentran, también: La intuición que está más allá del pensamiento, Dónde está la riqueza del hombre?, Los Momentos de la iluminación, la Aventura de la Meditación, y un Ejercicio Práctico de Relajamiento, entre otros más.
11.            LA INCÓGNITA DEL HOMBRE, de Alexis Carrel. También Carrel merece ser incluido entre los diez pensadores más importantes del siglo XX. Esta obra constituyó lectura obligada de los más importantes pensadores, y líderes, en todos los ámbitos, del siglo XX, e influyó, positivamente, en su formación intelectual con una visión profunda del ser humano, de sus facultades espirituales y de las perspectivas futuras del desarrollo de sus potencialidades integrales. Percibió el papel de la intuición y de la inspiración en la vida de todo ser, así como: La actividad mística, las técnicas de la mística, el concepto operacional de la experiencia mística, las relaciones de las actividades de la conciencia entre sí, la inteligencia y el sentido moral, además de sintetizar todos los avances científicos en relación al ser humano, hasta su época, entre otros temas esenciales.
-Oye, Abu, -le pregunta Fati-: Si tuvieras que elegir tres libros, de todos esos, para comenzar un plan de lecturas, cuáles escogerías?
-Es buena tu pregunta, Fati, y como tú siempre dice, muy facilita, -le responde Abu-.
Acto seguido, agrega:
-Cualquiera de los once libros que se elijan serviría para tal propósito: Formarse una idea universal de la vida, para comprenderla y así, dar comienzo al largo camino de la sabiduría y vivir, como decían los estoicos, en armonía con la naturaleza. Empero, elegiría los primeros tres: LA ODISEA, de Homero; LAS LEYES, -la obra de madurez-, de Platón; y, EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, de Allan Kardec.
-Abu, -dice Fati-, te voy a hacer la pregunta más facilita de todas: Si tuvieras que elegir un solo libro, con cual te quedarías?
-En verdad que es muy facilita tu pregunta, Fati, -le responde Abu-:
-Vamos a ver, se queda pensativo Abu, unos breves instantes. Abu percibe que para Fati es muy fácil hacer preguntas. Se da cuenta, también, de que esa es la manera de como los niños aprenden: preguntando. Pero, con ello ponen en embarazo a los adultos que no siempre tienen la respuesta adecuada, y a veces no saben que responderles. En estos casos, como en todos, la mejor vía de salida es la verdad: Decirle la verdad, de que no conoce la respuesta, pero se les invita a buscarla en forma conjunta y así emprender una maravillosa aventura de descubrimientos, juntos. Se habrá recibido un doble beneficio: En primer lugar, aprendido algo que se desconocía. En el segundo, se habrá ganado puntos frente al niño, porque descubrirá que no lo sabemos todo, y de que somos capaces de reconocerlo y nos respetarán por ello. Además, les estamos enseñando, paralelamente, en forma práctica, el valor de la honradez. Ellos tendrán un modelo a seguir en casos análogos. La siguiente vez que se les da una respuesta, sabrán que es cierto lo que se les dice, y se fortalece la credibilidad en la propia palabra. En verdad que no se le debería inventar  cuentos a los niños; ellos se dan cuenta de la verdad, y por sobre todo, es lo que quieren: la simple verdad. Por eso, la verdad por delante siempre, pase lo que pase. Así, nadie podrá decir jamás que no se dijo la verdad. Y la verdad es simple: o se sabe o no se sabe. Aquí viene al pelo un aforismo de Joaquín Trincado: -“El sabio nunca sabe, pero sabe estudiar y sabe”-.
 -Hace algunos años, Fati, -le dice Abu-, habría elegido el I CHING, uno de los mejores libros de la antigüedad; después, LA ODISEA, que me gusta muchísimo; hoy, tendría que pensarlo durante treinta segundos, para elegir entre EL QUIJOTE y EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS; demás está decir que me inclinaría por el del Maestro de Lyon, pero, igualmente sería acertado si lo hiciese con el Quijote, que es una obra para todos los tiempos.
Así como Confucio, a la edad de 70 años, declaró que si hubiese tenido por delante 50 años más, lo habría dedicado, exclusivamente, al estudio del I CHING, -la cual obra comentó y dejó en su estado actual-, lo mismo podríamos decir, nosotros, de EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS.
-Empero, Fati, hoy, nosotros estamos conscientes de que, por delante tenemos la eternidad, en una eterna polarización, por lo tanto, la temática de EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, nos estará esperando, hoy, mañana y siempre. Son los temas inherentes a la vida misma y en ellos se encuentra reflejada. Antes o después, tendremos que encararlos, -cara a cara-, para estudiarlos a fondo. Existe una ventaja en leerlo cuanto antes: el conocimiento que contiene nos facilitará descifrar los grandes misterios de la vida, del universo y de las leyes que nos interrelacionan con todos, con el todo y, aún, con nosotros mismos: con nuestro yo interno y su conexión con la Divinidad: el Creador Universal y sus atributos divinos o valores universales.
CONOCER o IGNORAR, es una elección netamente personal. Cada quien puede ser un Águila de penetrante visión, o un Avestruz, que esconde la cabeza dentro de un hueco, en la tierra, creyendo que, de esta manera, escapará a la realidad circundante y al progreso eterno.
-Oye, Abu, -pregunta Fati-, a qué edad leíste tú el El libro de los Espíritus?
-A los catorce años y medio, Fati.
-Y de qué habla, el libro, Abu?, -pregunta Fati-.
-Son temas que te gustan a ti, Fati, -le responde el abuelo-: Escucha: Habla de Dios, para conocerlo; del amor, para aprender a amar: amarse, en primer lugar a sí, ya que, si una persona no se ama a si misma, cómo puede amar a los demás? Luego, amar a las demás personas, porque todos somos hijos de Dios; amar a Dios, a la vida, a la belleza, a la sabiduría y sobre todo, a las virtudes. También habla de la ley de la libertad, que nos explica que somos libres para elegir, pero responsables de las consecuencias de las acciones de lo que escogemos; de la ley del progreso, que nos enseña que siempre debemos mejorar, cada día más; de la ley de la justicia, que nos enseña a ser justos, y dar a cada quien lo suyo, pero, también, defender lo nuestro; y cumpliendo nuestro deber, podemos gozar de nuestros derechos y tener tranquilidad de conciencia. Habla de que tenemos un Espíritu eterno e inmortal, y de que podemos nacer muchas, muchas veces y en cada vida ser mejores y felices, aprendiendo siempre un poco más, y volver a encontrar a las personas que queremos, en el eterno presente. En síntesis, trata, sobre Dios, el Espíritu eterno e inmortal, la pluralidad de existencias, la pluralidad de mundos habitados, las leyes morales, la interrelación del mundo espiritual con el físico y otros temas interrelacionados.
-Oye Abu, -dice Fati-, me gusta todo lo que me explicas que tiene tanto éste como los demás libros. También, me gustaron los otros títulos, que con el tiempo iré leyendo uno a uno. Que hermoso es leer, Abu! Cuántas cosas se aprenden que nos emocionan!
-Es cierto, Fati. Cada libro es como una ventana abierta al mundo que nos permite contemplar cosas que antes desconocíamos. Con la lectura de cada libro nos hacemos amigos de sus autores; teniendo sus libros en casa, una noche podemos estar en compañía de Platón, otra con Homero, otra con Herodoto, contándonos sus viajes por Egipto, en algunas ocasiones, con Plutarco, quien nos hablará de Rómulo y de la fundación de Roma, en otra, nos relatará las hazañas de Alejandro Magno. Cervantes, a su vez, será un amigo incomparable, narrándonos las andanzas de Don Quijote y Sancho Panza. Napoleón Hill, nos enseñará las leyes que harán más fácil nuestras vidas, permitiéndonos alcanzar mayor éxito, felicidad, y una profunda autorrealización integral. Emerson nos dirá como tener mayor confianza en nosotros mismos y nos comunicará los secretos de la ley de compensación. Aprenderemos que es fácil cultivar la amistad de los grandes hombres -y de las grandes mujeres- de todos los tiempos, eligiéndoles entre nuestras amistades más selectas, y pasando todo el tiempo posible en su grata compañía. Hay un dicho que dice: -“Dime con quien andas, te diré quien eres”-. Al estar mucho tiempo en compañía de gente tan especial, como los son estos insignes escritores y pensadores, nos iremos transformando en uno de ellos, emulando sus virtudes, y las de los personajes cuyas vidas relatan, poniendo en práctica las enseñanzas que transmiten, las cuales nos permiten el desarrollo de nuestro ser y descubriremos,  gradualmente, la Divinidad que hay en nosotros, y en todo lo que existe y de que, todos, somos UNO.
-Gracias, Abu, -le dice Fati, a Abu-. Poco a poco se me irán ocurriendo nuevas preguntas facilitas, y te las iré haciendo para que me sigas hablando de todas estas cosas que quiero conocer.
-Gracias, a ti, Fati, por tus preguntas tan facilitas-.
Adelante.



FATI, ABU Y LA LUNA QUIETA: -"Oye, Abu, -dice Fati-, recuerdas que, cuando yo era chiquita, por las noches regresábamos a Aguilar de la Frontera, en autobús, donde vivíamos, y lo hacíamos desde Lucena?" Giuseppe Isgró Cattafi


FATI, ABU Y LA LUNA QUIETA

©Giuseppe Isgró C.


Diálogo entre Fati y Abu, y sus inherentes reflexiones

-Oye, Abu, -dice Fati-, recuerdas que, cuando yo era chiquita, por las noches regresábamos a Aguilar de la Frontera, en autobús, donde vivíamos, y lo hacíamos desde Lucena? 
-Sí, lo recuerdo, Fati, -responde Abu-. –Por qué me preguntas eso?
-Una noche, -continúa Fati-, al ver yo la luna llena, grande y hermosa, iluminando todo por donde íbamos, en el autobús, -de esa línea de los Carreras, donde tú tenía la librería, en  la Estación de Autobuses-, a pesar de que dábamos tantas vueltas, pasando por Cabra y Monturque, siempre, a lo lejos, veíamos la luna como si estuviese en el mismo sitio, y yo te decía:
-Abu, nosotros caminamos y caminamos y la luna parece que nos siguiera, y siempre está allí, en el mismo sitio; por qué? Luego, tú te quedabas mirándome, sin decirme nada, como pensando.
Esta pregunta se la hace Fati a Abu cuando tenía dos años y medio. Abu se quedó pensativo, y en ese momento no acertó a decirle nada a Fati. Y, no vayamos a creer que si se le volviese a hacer, ahora, siete años después, la misma pregunta, él sabría mejor que contestar. Sigue siendo una pregunta que da que pensar en una niña de esa edad.
Es que los niños tienen la virtud de hacer preguntas que los adultos, la mayor parte de las veces, no saben como contestarlas. O, a usted no le ha pasado alguna vez?
Otras veces, aún sabiendo la respuesta, erróneamente se cree que los niños no son capaces de entender y no se les hace caso, o se deja la respuesta para después. Se les subestima, o, simplemente, algunas veces no es tan sencillo explicarle ciertas cosas, vamos a estar claros!
Pero, los niños son jueces severos. Con el tiempo buscan a otros a quienes formularles las preguntas. No son tontos. Y, casi siempre logran su objetivo. La ventaja es que hoy está el Internet, que les contesta virtualmente todas las preguntas.
Abu concluye, después de darle tantas vueltas en la cabeza, que, siendo la distancia entre la tierra y la luna tan enorme, es decir: 384.319,32 Km, cualquier desplazamiento del vehículo es insignificante para afectar su visibilidad, y se va a ver como si ella estuviese siguiéndonos, o que siempre está ahí; una vez de un lado, después al dar una curva, del otro. Luego, otra vez vuelve a la posición original. Lo que cambia es el ángulo visual. Es como la foto montada en un cuadro y colocada en una pared, por cualquier lado por donde vayamos, la persona de la foto pareciera estar mirándonos.
 Abu se da cuenta de que Fati tiene una gran capacidad de observación. Esta es una cualidad que distingue a los  genios y a las personas más exitosas de la vida. Quien percibe la realidad del entorno, es capaz de ver las oportunidades donde otros ven, únicamente, situaciones por resolver.
Unos ven la cáscara; otros, la nuez dentro de ella. Unos, la luz del sol reflejada por la luna. Otros, la oscuridad de la noche. El día y la noche, la luz y la oscuridad; lo uno y los otros. Donde hay oscuridad, cerca está la luz. Donde gira la noche, cerca está el amanecer. Jamás lo uno marcha sin lo otro.
Pero, de los dos polos opuestos, nace la eterna polarización. Del bien al mal, del mal al bien, de lo dulce al amargo, del amargo al dulce, del frío al calor, del calor al frío.
Cómo podría saberse lo que es dulce si no se probara, antes, lo amargo. Cómo podría saberse lo que es amargo, si no probara lo que es dulce. Ya lo había dicho Lao Tse, en el Tao Te Ching, al expresar: -“Cuando alguien percibe lo que es la belleza, se da cuenta de lo que es la fealdad”-.
Esa es la reflexión que venía haciendo Abu, al oír a Fati sus observaciones sobre la luna. Ella veía que el autobús avanzaba y avanzaba, y parecía que no se alejaba nunca de la luna; ésta siempre estaba allí, viéndola en el mismo sitio, a pesar de que el ángulo de la visión variara.
La abuela de Fati estaba en el asiento de al lado, la oía y no decía nada. Pero, también percibía que Fati estaba demostrando un excelente don de observación y sabía hacer preguntas que inducían a pensar.
Eso mismo pasa en la vida; pareciera que no se avanza nunca, que siempre estamos en el mismo sitio; las mismas cosas todos los días: Levantarse, tomar un buen vaso de agua a temperatura ambiente con el zumo de medio limón; luego sentarse un rato, a leer unas páginas de estimulante e inspirada sabiduría; después, relajarse desde los dedos de los pies hasta la cabeza, luego imaginar un lago y visualizarse flotando, en armonía con la naturaleza; acto seguido establecer contacto con la Divinidad, y volver a la conciencia objetiva fortalecidos, con las ideas claras de lo que hay que hacer durante el día. Después de repetir treintas veces seguidas la afirmación: -Cada día, en todas formas, estoy mejor y mejor, como programación mental, se planifica el día. Se anota, en una hoja de papel el orden en que deben hacerse las tareas de la jornada, por su estricta jerarquía de prioridades. Enseguida, uno va a la cocina, prepara un café, solo y sin azúcar, o lo encuentra ya preparado; come un desayuno vegetariano, y se va a trabajar. Atiende las tareas de las mañana, vuelva a casa para almorzar, cuando puede, porque, muchas veces, cada quien almuerza fuera, y eso aleja la comunicación entre los miembros de la familia.
Vuelve al trabajo por la tarde, y regresa a casa por la noche, realiza las tareas rutinarias, se baña, hace un poco de yoga, escucha música clásica, se relaja, sigue la lectura de la mañana, o lee otro de los diversos libros que le acompañan en la mesa de noche, o en su biblioteca.
Un día tras otro, pareciera que es siempre lo mismo; pero Heráclito dijo que nadie se baña dos veces en la misma agua, del mismo río. Quiere decir que no siempre todo es igual, aunque lo pareciera.
Cada día hay un nuevo estado de conciencia, en el cual se percibe otra cosa que antes había pasado desapercibida. Y, ahora la ve, aunque siempre estuvo allí, pero antes no la veía.
Un poco a la vez, la conciencia va aflorando en el ser. Cuando hay conciencia hay luz, comprensión, valores, amor, y por supuesto, justicia, bondad, belleza, fortaleza y apacible serenidad. Los ojos tienen un brillo especial, una luz fulgurante que cautiva, que transmite los más variados sentimientos, emociones, calor humano, afecto, amistad, y amor, en algunas de sus infinitas variantes. Detrás de esa mirada impasible hay una voluntad de acero, dispuesta a superar todos los obstáculos, a vencer en todas las pruebas sin abandonar jamás a mitad de camino, a franquear todas las puertas, y a alcanzar las metas prefijadas, con Espíritu de justicia para todas las partes involucradas. La paz interior se transmite en el entorno; la gente se aquieta, se relaja, descansa y comienza a fluir la energía, a expresarse la Divinidad interior.
Todo se ordena, se armoniza más y mejor. Armonía y orden perfectos, entre todos y con el Todo.
Cuando hay paz mental fluyen las ideas creativas. Vuela la imaginación. Cada quien hace de su vida una obra maestra.
Todo esto y mucho más los niños se lo van imaginando, y no vayamos a creer que los niños se creen niños; y los chavales, chavales. No, ellos piensan y actúan como si fuesen adultos, aunque sean niños y haya que señalarles algunos linderos dentro de cuyos alcances la prudencia aconseja que se mantengan.
Allí confluyen, en plena efervescencia, la prudencia y la osadía, y el equilibrio que emana entre las dos virtudes es un signo de sabiduría.
Cuantos no hemos vistos a algunos niños que tratan y cuidan a sus padres, u otros adultos, como si los niños fueran éstos? O, al lector, o lectora, no le ha pasado, o visto alguna vez? Con el debido respeto de los adultos, hay niños que le llevan una morena, en madurez, a aquellos; pero, quienes mandan son los padres, por eso son los padres.
Eso me recuerda la excelente película de Pedro Infante, intitulada la Oveja Negra, en la que tanto él como los hermanos Soler, realizan una genial interpretación dramática, donde se retrata admirablemente esta realidad. Recordemos que Pedro Infante, además de poseer una de las mejores voces de todos los tiempos, fue un actor incomparable, superándose en cada una de sus nuevas interpretaciones, siempre con un mensaje inspirador y humano.
Lo mismo pasa en tantas empresas, o cargos institucionales, donde los subalternos le llevan una morena a los jefes. Pero jefe es jefe donde lo pongan, hasta que otro lo sustituya. Y vamos a estar claros: Hay tanta gente calándose a tantos jefes por obligación, por necesidad; o por otras causas mayores.
Pero, la dignidad humana está por encima de todo. El día en que los humanos dejen de ser humillados por sus jefes, por la obligación del rango, o por la necesidad, haciendo valer su dignidad humana, rehusando hacer cosas que no se corresponden con los elevados principios de la vida, tendremos un mundo mejor. Nadie debe permitir que su dignidad sea irrespetada ni vulnerada, por la razón que fuere. Con modales suaves, hay que indicarle a quien corresponda, que no se está en disposición de aceptar nada que afecte el sentido de la propia dignidad.
Hay que hacer como los niños: si no están satisfechos con la respuesta, vuelven a la carga una y otra vez hasta que se le conteste, o encuentren a otro que lo haga. Saben irse con la música a otra parte, donde la aprecien más, o adecuadamente, y que la paguen en su justa medida, aunque sea con un “gracias”, o un: “es excelente”; “le felicito”, o, algunas veces, y es el mejor de los salarios, cuando se recibe una sugerencia indicando donde es preciso fortalecerse en mayor grado, o efectuar una corrección, etc. El aprendizaje es un camino de doble vía, se da y se recibe.
Los niños tienen la virtud de saber a quien preguntar y también como hacer las preguntas y persisten hasta encontrar la respuesta que les satisfaga. Pero, también es cierto que muchos padres van inhibiendo en los niños el hábito de seguir preguntando. Esa es la razón de que se haya inventado eso de: -“Es un Pepito preguntón”. O, acaso no lo ha oído usted?
Y después, a muchos niños les pasa como a los elefantes en un circo.
Los elefantes permanecen amarrados con una delgada cinta a un poste, sin romperla. Pese a que la fuerza de su trompa es suficiente para elevar un gran peso y para romper una cadena muy gruesa, lo que le permitiría zafarse con apenas un ligero movimiento de cabeza. En cambio, los elefantes permanecen dócilmente amarrados a esa delgada cuerda, y pequeño poste.
-Por qué? Eso es debido a que, desde pequeños, a los elefantes se les amarró a un sólido poste, con una cuerda gruesa, y el joven paquidermo se cansó de darle y de darle con el movimiento de su cabeza tratando de romperla, hasta que llegó el momento en que se convenció de que no podía hacerlo. Después que aceptó en su mente que no podía romperla, ya no lo intentó más. Esa es la razón de que permanezcan amarrados sin hacer ningún intento de alcanzar su libertad. Fueron condicionados. Es la fuerza del hábito. La repetición de un acto se vuelve costumbre. Y la costumbre precisa fuerza de voluntad e imaginación aplicada, simultáneamente, para corregirla, abriendo nuevos cauces de vida, más gratificantes. 
Y eso le pasa a los humanos: los padres, de tanto condicionarlos con limitaciones mentales, con afirmaciones negativas, y tantos y tantos adoctrinamientos inadecuados, logran que sus hijos dejen de hacerles preguntas que les resultan incómodas, en vez de aprovechar la oportunidad de aprender juntos. Y cuando ellos sueñan con realizar grandes cosas en cuanto sean adultos, los padres, -afortunadamente no todos-, si los hijos quieren volar demasiado alto le convencen de moderar sus aspiraciones. Y les aportan miles de razones para disuadirles. Muchos dirigentes, bajo el influjo de grupos de intereses subalternos, hacen lo mismo con la gente de sus respectivos países. Aunque debemos acotar, también, que la inmensa mayoría de los líderes mundiales, en todos los ámbitos, sí cumple con su deber en la conducción de la humanidad hacia su nueva edad de oro.
Afortunadamente, hay niños como Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci, Enrico Fermi, Benjamín Franklin, Dante Alighieri, Homero, Pitágoras, Platón, Gandhi y Tagore, entre otros, que no aceptan limitaciones algunas en sus aspiraciones, y el genio de su pensamiento se impone, gradualmente, hasta transformarse en paradigmas inmortales de la humanidad.
Desde que Fati era pequeña le está enseñando muchas cosas a Abu. Y Abu está contento y agradecido de su guapa nieta, que es muy lista desde que nació.
Todas estas cosas iba pensando Abu, después de las preguntas que le formulara Fati.

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Todos los niños son más listos de lo que uno piensa.
Por eso es bueno hacer algunas reflexiones como las que siguen:
En el caso de Fati, cuando ella tenía seis meses, Abu le consiguió un libro ilustrado de fábulas y cuentos de hadas. Era volumen muy grueso, con imágenes grandes, hermosísimas, y pocas palabras escritas. Juntos, Fati y Abu, pasaban las hojas del libro y Abu le leía el título de cada fábula, y el mensaje que le acompañaba. La abuelita, a su vez, hacía otro tanto, pero, además le cantaba los cuentos, o se los narraba. Que lindo era oír a la joven abuelita cantarle a Fati: -“Abuelito dime tú…”., etcétera, etcétera, con esa voz encantadora. No olvidemos que, si hay nietas muy lindas, es porque hay abuelas, que antes fueron muy lindas jovencitas y ahora son hermosas damas, y así se suceden las generaciones. Abuelas hermosas, hijas bellísimas, nietas lindas, biznietas preciosas, y un etcétera sin fin. Y si la yaya es de buenos sentimientos, como suelen serlo todas, larguísimos y variados caminos serán inundados de amor, belleza, e iluminados con las luz de todas las virtudes.
Y así lo hicieron Fati y Abu, todos los días, hasta que Fati se aprendió los nombres y las imágenes de todos los personajes de los cuentos de hadas, y se sabía, también, la historia de cada uno ellos. Así conoció a Blanca Nieve y los siete enanitos, Peter Pan, Pinocho, Simbad el Marino, y muchos otros.
El libro duró hasta que Fati cumplió los dos años. No está mal que un libro le dure año y medio a una niña tan pequeña. Pero, luego, Abu le fue llevando otros diferentes. Recordemos, además, que por esa época Abu tenía una librería, en Lucena, y Fati iba casi todos los días allí, y se pasaba el día con la abuela y el abuelo. Y Abu le dejaba ojear todos los libros que quisiera, ya que ella había aprendido a manipularlos bien. Además, Fati ayudaba a Abu a acomodar los libros, en la mañana, y en la noche, a recogerlos. Más de una vez, Fati agarraba algunos libros, generalmente los escritos por Abu, y se los ofrecía a los clientes, tal como veía hacerlo a Abu. Es que Abu, cada vez que llegaba alguien a la librería, con ojos bien entrenados, observaba bien que tipo de libros le atraían a la persona, y enseguida agarraba los cuatro de su autoría y se los colocaba en sus manos, diciéndole: -“Le recomiendo estos cuatro libros”, sin decirle que él era el autor. De cada diez, tres o cuatro los adquirían. Fati, emulando a Abu, hizo lo mismo muchas veces. Esa es la ventaja de integrar a los niños a la actividad de los padres, interrelacionándolos con los adultos, desde pequeños. Desarrollan en mayor grado todas sus aptitudes. Recordemos que muchos de estos niños se revelan con aptitudes geniales desde muy temprana edad. Las diferentes pruebas psicológicas de Fati, en diversas épocas, arrojan diez puntos sobre diez.
Cuando Fati tenía tres años y medio, su abuelo hizo un largo viaje, y antes de regresar, casi un año después, llamó a Fati, y le preguntó que le gustaría que le llevase. Fati se encontraba en Madrid, ya que ella es madrileña, y Abu estaba en Venezuela. Entonces, he aquí lo que le dijo Fati, a Abu, que a él le emocionó mucho, y que, también, lo hará con todos los lectores:
-Abu, -le dijo Fati-, te acuerdas que cuando yo era chiquita tú me regalaste un libro grande de cuentos de hadas ilustrado, y que nosotros todos los días leíamos. Luego el libro se rompió. Me gustaría, Abu, que me trajeras uno igual, porque me gustó mucho y quisiera volver a leerlo.
-Claro que sí Fati, -le responde Abu-, te voy a conseguir otro igual y te lo llevaré de vuelta.
A la semana siguiente, ya en Madrid, Abu le lleva no uno, sino dos libros de cuentos de hadas, no precisamente iguales al otro, sino similares y con algunos relatos nuevos.
La emoción de Fati era muy grande; se acordaba de los personajes como si los hubiese conocidos desde siempre.
He aquí lo que esto nos demuestra: que los niños son más listos de lo que los adultos creen. Fati tenía ya dos años y medio que no veía aquel libro de cuentos de hadas. Pero, se acordaba de él, y anhelaba tener otro.
Cuántas emociones despertarían en Fati aquellas imágenes de los personajes de los cuentos de hadas?
Cuántas ventanas al mundo no representarían para Fati cada una de aquellas imágenes?
 He aquí la importancia de obsequiarle libros, buenos libros a los niños desde que son muy pequeños. Ellos tienen una capacidad ilimitada de aprender y un anhelo inmenso de hacerlo, también. Y se le va formando el buen hábito de la lectura, canalizando positivamente la energía creativa. Y luego, la forma en que los héroes de los cuentos van resolviendo las dificultades que van afrontando, le sirve de guía, a su vez, a los niños, para afrontar, resolviendo exitosamente, las propias, cuando, en su oportunidad les toquen situaciones análogas o parecidas.
Esa curiosidad por conocer cada día nuevas cosas, para entender el mundo en que vivimos, es muy importante para los niños. Es que los niños quieren saber; mientras que los adultos dan por hecho que saben, cuando en realidad no saben todo lo que creen saber, como le sucedía a aquellos griegos interrogados por Sócrates. Y es por eso que los niños descubren la ignorancia de los adultos cuando le hacen alguna pregunta, tan sencilla como la puede formular un niño. Precisamente, allí está el secreto: en la sencillez, en la humildad, en la atención y en el anhelo de saber.
Por eso hay regalarles más libros a los niños, de acuerdo con su edad; y debemos aprovechar de leer con ellos, para continuar aprendiendo.
Abu le enseñó a Fati a manejar el ordenador; y a los tres años y medio, Fati le enseñó a la abuela a bajar unas imágenes, y a guardarlas. Y la abuela se quedó admirablemente impresionada y, a partir de ahí, le dejó manipular el ordenar todo lo que ella quisiera. 
Otra pregunta que se hacia Abu, era: -Nos hemos dado cuenta de que el niño no tiene vergüenza de preguntar, ni de que alguien crea de que no sabe?
Luego Abu se respondía a sí mismo: -Los niños son auténticos y quieren aprender; le importa poco que alguien piense que no saben. Ellos quieren saber, y la mejor manera de lograrlo, es preguntando. Y hacen preguntas, y más preguntas, que los adultos muchas veces no saben las respuestas, y otras no tienen tiempo ni ganas de contestar.
Eso le pasó a Abu aquella noche que Fati le preguntó:   -“Por qué nosotros, caminamos y caminamos y la luna está siempre en el mismo sitio?
Con dos añitos y medio, Fati se dio cuenta de eso. Abu, todavía está pensando en la pregunta y, tiene más cosas que aprender sobre ella.
Los niños hablan con la sabiduría inspirada por Dios, con la intuición de su Espíritu, con la imaginación de su mente, con la fantasía de sus meditaciones, y como los lazos del Espíritus que les unen al cuerpo todavía son más elásticos de lo que los serán después, ellos recuerdan lo que aprendieron en incontables vidas anteriores. Y los padres se preguntan: -“Donde aprendería este niño, o esta niña, esas cosas? No son propias de su edad. Es verdad, dentro de ese cuerpo de niño, hay un Espíritu que ha vivido millones de vidas anteriores, y algunos niños fueron genios antes de nacer a esta vida; otros, no tanto, pero, todos expresan con libertad su inteligencia buscando remontar el vuelo hacia niveles más elevados de conciencia.
Se ha preguntado usted como sería su hijo, o su hija, si reencarnara en él, o en ella, el espíritu de Aristóteles, o el de Einstein, o el de Marie Curie, Séneca, Cicerón, Sidharta Gautama, Napoleón, Andrés Bello o Arturo Uslar Pietri? Qué clases de preguntas le harían esos niños a sus padres? Acaso sabe usted quien fue su hijo, o hija, en su vida pasada? Sería excelente prestarle la debida atención a lo que preguntan los niños, y en qué contesto lo hacen.
Cuántas cosas está aprendiendo Abu con Fati, porque le pone a pensar con sus preguntitas facilitas, muy facilitas.
Gracias, preciosa Fati, por tus preguntitas tan facilitas que me hacen pensar.
Colorín colorado, este relato aquí se ha acabado.
  Adelante.